lunes, diciembre 06, 2010

Helsinki - Finlandia

Helsinki

En vez de seguir viendo lugares de Estonia, y aprovechando la sala privada de acceso a internet gratis del hotel buscamos y reservamos un grupo de gente que conocí en el viaje, muy maja, un billete de ida y vuelta a Helsinki. En ferry era unos 5 euros más barato, pero tenía menos horarios que el catamarán, además que le costaba media hora mas tarde, así que cogimos el catamarán y el día anterior por la tarde, como decía en la crónica de Tallin fuimos a buscar desde donde salía el catamarán, y demás, aprovechamos para coger un plano de Helsinki y hacernos un mapa de que ver, como dije, el lugar está muy sucio y descuidado pero luego el viaje no se hace muy largo, por lo menso a mí, que me eché una cabezada y dormí, no lo fue. Primero empezamos a ver las islitas que rodeando el comienzo de la costa finlandesa, las casitas y los faros de las mismas, las embarcaciones y ya se empieza a ver el puerto de Helsinki, la vista de la ciudad desde el mar Báltico es maravillosa, la iglesia uspenski a un lado, el ayuntamiento de frente y la catedral en lo alto, hacen una bonita postal. Pensando que en Finlandia haría más frio que en Estonia me abrigue muchísimo, y luego resulto que fue el día, de toda la semana, que más calor hizo. Con las capas de ropa colgando, y arremangada por el calor salimos de la terminal y pasamos directos hacia el centro de la ciudad, pasamos pro el mercado, antes la lonja de pescado. Y llegamos a la plaza del mercado, donde había todo tenderetes de comida, flores, suvenir, y un barco cafetería que es como un museo… pasamos de largo camino a la uspenski, catedral ortodoxa de ladrillo rojo, donde estaban celebrando una boda, todos estaban de pie, hasta los invitados, así que no resaltamos mucho, desde arriba de la uspenski se puede ver la ciudad y el otro puerto, bajamos y caminamos por él, admirando las embarcaciones y alegrándonos del día tan bueno y soleado que había salido, de ahí fuimos hacia la catedral, cruzando las calles ordenadas, limpias y algunas bastantes empinadas de Helsinki. La catedral por fuera es inmensa, de color blanco y cúpulas verdes con dorado, por dentro, el estilo luterano es muy regio, cuatro estatuas, y los bancos de madera altos. Bajamos las escaleras que llevan de la catedral a la plaza del senado, en la plaza había una exposición de osos de todo el mundo, pintados, que una pareja de las que íbamos había visto en Berlín hacia unos años, al parecer es una exposición itinerante, que ellos van siguiendo sin proponérselo. Luego algunas obras de aquí para allá y nos fuimos a la plaza del mercado a comer, porque sería el sitio más barato donde hacerlo, luego tomamos un café en un cafetería, realmente caro, yo también un pastel que me pagaron y que debo devolver algún día, así que la comida en el mercadillo estuvo bien de precio y de comida, albóndigas de reno, paellas, pescaditos fritos, etc. Subiendo por el paseo fuimos hacia la estación central, una gran mole con unas estatuas gigantes, que tiene pinta de ser de la poca soviética por su forma. Paseamos entre calles hasta llegar a ver el parlamento, y algún otro edificio más, la ciudad de Helsinki so cuesta y roca pura, que aprovechan para construir los edificios, de ahí fuimos a ver la iglesia de la cueva, había bodas así que la habrían solo media hora después y antes de las boda, cuando llegamos estaban cerrando y tuvimos que esperar, pero como hacia buen día y habíamos estado andando sin parar un descanso no vino mal, por dentro vale la pena la espera, y después sin mucho ánimo de coger el tranvía para el ver el parque se siberus, que es un parque con una estatua con la cabeza de siberus como órgano fuimos bajando con tranquilidad al centro mientras mirábamos como las casas altas con todas parecidas, calles ordenadas, parques limpios, y letreros con el nombre de la calle en dos idiomas… o por lo menso en dos escrituras diferentes.

Visita: Septiembre 2010

Mis imagenes: Pendientes

Informacion para viajar: pendiente

miércoles, diciembre 01, 2010

Tallin - Estonia

Tallin

De Lituania fuimos a Estonia por las orillas del mar, ahí todo son pinos, casitas de madera, mar y más pinos. Tallin es la capital con más encanto de los Países Bálticos, aunque tampoco su casco antiguo es muy grande pero si muy bien conservado. La muralla que lo rodea, con sus torreones de tejado rojo, parece sacada de un cuento y en todas las callejuelas puedes pasear como si estuvieras en el pasado, los carros de dulces con vendedores medievales también quedan bien. Dentro de la ciudad vieja hay montones de restaurantes y terrazas para tomar unas cervezas, y queso, especialmente en la plaza del Ayuntamiento, en un rincón de la plaza está la farmacia más antigua. La mejor forma de recorrer la ciudad es perderse por las callejuelas sin rumbo fijo porque cada esquina es encantadora. Las calles cercanas a Raekoja Plats están repletas de turistas, pero caminando y caminando siempre se llega a calles más solitarias, la pata corta y la pata ancha que está bien bajarlas pero subir esas cuestas empedradas resulta agotador, la ciudad tiene tres miradores, y cada uno da una vista diferente de la ciudad, el puerto, y las torres de las iglesias y del ayuntamiento. Arriba están los restos del castillo de Tallin, la iglesia de la Cúpula y la ortodoxa Catedral Alexander Nevski. En la pata larga hay una cuesta llena de pintores callejeros que exponen sus obras en las murallas y andado por esa calle uno puede encontrar un callejón, como tantos otros encantadores, y este además tiene los restos de una iglesia de los dominicos. Fuera del casco antiguo, Tallin cuenta con su centro urbano con centros comerciales y edificios de oficinas de cristal, y el campo de las canciones, desde lo alto se ve el puerto y los feerys y dicen que ahí los estonios cantando consiguieron su independencia de Rusia. Se puede recorrer el paseo marítimo de Pirita Tee, que discurre a lo largo de la playa de Tallin dejando al fondo los campanarios de la ciudad antigua, aunque se notan los desagües y tuberías que contaminan la playa y el mar, tomando ese camino se puede llegar a la compañía de catamaranes que van a Helsinki en hora y media, es más pequeño pero más rápido para ir a Finlandia, ahí pudimos encontrar una cantidad inmensa de bebidas alcohólicas y comprobé lo que me había dicho Edorta, que los finlandeses van a Tallin para comprar alcohol que es más barato. El parque Kadriorg es un lugar ideal. Se puede llegar en tranvía desde la ciudad vieja y luego perderse entre sus árboles, también junto al mar hay un parque con casas típicas estonias, todas de madera, como las rusas. Los estonios son muy guapos, todos altos rubios, ojos claros, pero son más secos y desagradables que ninguno. Al menso el hotel tenía una sala privada para internet, donde hice uso de la compra del billete del catamarán, porque no sabe desde España si al final lo iba a hacer, pero esa es otra historia.

Visita: Septiembre 2010

Mis imagenes: Pendientes

Informacion para viajar: pendiente

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