Monte Tabor - Israel

Monte Tabor

El monte Tabor parece que está en todos los circuitos de tierra santa. Esto es debido a que se indica que el Monte Tabor constituyó una importante frontera en la Biblia hebrea; fue el lugar donde Débora aniquiló al enemigo, donde se produjo la transfiguración de Jesús y el "ombligo del mundo" rabínico, aunque no haya ningún resto histórico que lo atestigüe. Parte del monte se sube en autobús o coche normal, luego hay una parada con tiendas y en la parte de atrás es donde se cogen los microbuses. Para subir a la cima del monte hay que coger unos microbuses dado que la carretera es muy estrecha y no está preparada para autobuses grandes. Cada quince minutos o media hora sale un microbús, están constantemente yendo y viniendo de la cima del monte, pero como son pequeños hay que hacer fila para poder subir. Estos autobuses van subiendo por las curvas estrechas hasta llegar arriba de la cima y parar en una explanada que es la antesala a la parcela donde se encuentra la Basílica de la Transfiguración. Desde esta explanada hay un camino de cipreses que nos lleva hasta una zona llena de piedras donde hay pequeños rincones de diversos estilos, como jardines de diferentes estilos. Al final del camino se encuentra la basílica franciscana, tanto por fuera como por dentro está bellamente decorada pues fue construida por un Berluzzi, un arquitecto italiano. Para entrar a la iglesia hay que usar una de las dos puertas laterales que son pequeñas capillas son los santos Elías y Moisés dibujados, pues fueron los dos testigos de la transfiguración de Jesús. Tras cruzar la pequeña puerta tras el altar de esas mini capillas entramos en una inmensa iglesia, donde curiosamente el altar principal está en un subnivel (algo que se está convirtiendo en algo habitual en las iglesias que vemos en Israel, donde siempre hay dos niveles, con el altar principal en la zona inferior. Y al fondo unas vidrieras de pavos reales (no recuerdo el símbolo religioso del pavo real, no retengo todo lo que nos dice e guía). Fuera de la basílica en un lateral hay una vista de unos mosaicos restos de una antigua iglesia bizantina construida en la zona y también un mirador donde poder apreciar unas hermosas vistas de la baja Galilea, donde todo es campo verde, estanques de agua y vacas pastando. Nos recordó un poco a Galicia y la verdad es que no nos esperábamos esta imagen de Israel. Puede que lo haya dicho o lo vuelva a decir, pero esos campos de un verde tan profundo, y esas frutas enormes, no eran algo que viniera a nuestra mente al pensar en esta tierra. Desierto (que también lo hubo) o colores anaranjados de la tierra sí, pero no el verde brillante que nos rodeaba. Debido a esto, puede que el interés histórico del lugar sea nulo pero las vistas merecen la pena la subida.

Visita: Febrero 2017 

Mis imágenes: Israel

Información para viajar: Pendiente

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