lunes, junio 26, 2017

Palazzo Corsini, Florencia - Italia

Baile en el Palazzo Corsini, Florencia

Afuera ni una sola brisa se nota en el ambiente, no ha llegado el verano y el calor ya abrasa esta ciudad. Desde la ventana de mi habitación puedo ver le puente alla grazie sobre el río Arno y como la luna ilumina la oscuridad de la noche. Son apenas las dos de la madrugada y entre el calor y la emoción no puedo conciliar el sueño. Esta noche he asistido al baile en honor del cumpleaños del General Andrea Puleo, que se ha celebrado en el Palazzo Corsini de Florencia. Como es habitual en mi, he llegado tan puntual que apenas estaba la guardia de Napoleón en el patio del palacio. Sé que no se estila pero no consigo acostumbrarme a llegar tarde a todos los sitios, la ventaja de no seguir la moda es que he podido observar de primera mano la llegada al palacio de Napoleón Bonaparte, de su hermana Paolina Bonaparte, y sus generales. Al llegar Napoleón la tropa ha formado fila, mostrando respeto, y han ofrecido la bandera del Imperio francés para que su emperador la besara. Tras ello Napoleón y Paolina se han dirigido al interior del palacio en compañía de los anfitriones mientras el resto de gente va llegando al palacio y se pasea por el patio para hablar con los conocidos mientras observan entre sí sus vestimentas. El patio del palacio es de tipo cuadrangular y su acceso es a través de las puertas del palacio que dan al río Arno. El palacio tiene bastante de arquitectura barroca, lo que es raro en Florencia. Mientras va llegando más gente podemos empezar a subir por la escalera principal que da a los apartamentos superiores del palacio. El elemento más característico es la famosa escalera de caracol y en el interior del "caracol" por el que se puede ver la entrada. En lo alto de la escalera hay dos guardias del regimiento 113, uno a cada lado y en posición de firmes. Esta escalera, con su iluminación y la guardia napoleónica al frente hace que sienta que estas entrando a un lugar importante. Tras subir la grandiosa escalera accedemos al interior del palacio donde nos espera un pasaje con ventanales que tiene vistas al patio y al río Arno, y que en sus techos nos ofrecen hermosas pinturas clásicas. En este pasaje podemos encontrar en un lateral bebidas frescas para soportar el calor de la tarde. En todo el interior del palacio se encuentran hermosas habitaciones con frescos y estucos, como la del Trono, ricamente decorado, el de la danza, el de Silvani, etc. En los laterales del pasaje podemos encontrar varias habitaciones disponibles para nuestro disfrute, salas con sillones, salas de juegos, sala de bebidas, y el acceso al salón de baile. A través del salón encontramos más habitaciones, con sillones y sofás donde recostarse a descansar, beber, o jugar. El palacio es un lugar inmenso, aunque no todas las habitaciones están disponibles a la vista de inv itados, por ejemplo, la sala donde será servido el buffet está cerrada hasta la hora de la cena. Tras llegar todos los invitados al baile somos llamados al salón principal donde Napoleón y su hermana Paolina están sentados en la zona del “trono” y el resto de nosotros los rodeamos atentos a la presentación que se va a realizar. El salón del trono es la sala más grande del pnalacio, cubierta con tapices coloridos a juego con su suelo, y brillantes lámparas que iluminan la sala durante toda la noche. En primer lugar la anfitriona agradece la presencia de Napoleón y su familia, que dan tanto caché a su baile, y posteriormente presenta a los músicos que neos van a acompañar durante toda la velada. Tras ello ofrece a Napoleón una sorpresa, un baile dedicado a la familia Bonaparte: el fandango. El fandango es una danza popular española con la que Bonaparte quedó impresionado cuando le fue mostrada en la Isla de Elba. El fandango recreado fue compuesto por el italiano Luigi Boccherini, que lo escribió durante el período en que vivió en Madrid, periodo, también, en el que estaba en estrecha relación con la familia Bonaparte. Así es como dos bailarines aparecen con trajes con un aire español, suenan las castañuelas y comienzan a bailar con los pasos característico de un fandango.Tras la muestra del fandango, con el aplauso de todos los presentes la anfitriona nos reserva otra sorpresa; un solo de violín del maestro Paganini. Esto es algo que ya pudimos disfrutar el año pasado, en Lucca, en el baile de la corte de Elisa Bonaparte, otra de las hermanas de Napoleón. Para poneros en antecedente el maestro Paganini fue un prodigio del violín, de tal manera que corrían rumores de que había hecho un trato con el diablo para conseguir ese talento. De 1805 a 1813 fue director musical en la corte de Maria Anna Elisa Bacciocchi, princesa de Lucca y Piombino, que no era otra que una de las hermanas de Napoleón. Y tras los aplausos nos llega otra tercera sorpres a: el canto de la soprano Sarina Rausa, que nos ha deleitado en otras ocasiones en teatros de Italia, y que esta vez nos ofrece un canto de varios temas musicales. Sarina no solo es una cantante maravillosa sino que además es una persona encantadora, la vi la tarde antes del baile cuando regresaba del paseo con Napoleón por Florencia y enseguida me saludó con cariño y me preguntó por lo que hacíamos. Y se despidió hasta la noche, por lo que yo sabía de antemano que iba a estar en el baile, lo que posiblemente significaba que íbamos a poder disfrutar de su voz en directo. Sin duda la anfitriona quiere que se recuerde su baile como uno de los mejores de la temporada. Tras las sorpresas de la anfitriona con las que ha deleitado nuestra vista con el baile del fandango, y nuestros oídos con la música de Paganini y la voz de Sarina, el maestro de baile Donald Francis toma lugar para dar comienzo al baile, los músicos afinan los instrumentos y comienza el baile. Una de las cosas divertidas de los bailes de esta época es que es habitual el cambio de pareja, por lo que es fácil encontrarse de la mano del emperador dando un giro o un molite. Y no tomo el mundo puede decir que ha bailado con el emperador Bonaparte. Tras haber bailado unos pasos bailes me acerco a uno de los salones. Como casi todos ellos está decorado con hermosos frescos y pinturas en el techo, enormes y brillantes lámparas, y cómodas long chaise o sillones para poder reposar los cansados pies mientras disfrutamos de una bebida fría. Desde la chaise longe donde me asiento puedo ver la sala de baile y como los bailarines van cambiando de pareja, me resulta interesante ver a las parejas bailar, así puedo observar los errores en los pasos, o los trajes de la gente. Sin duda el baile más divertido es (nunca recuerdo el nombre) el que hay que formar un gran circulo porque nunca consigo verlo sin que las parejas se confundan y pierdan el paso. La cuestión es que cuando pierdes el paso en este baile te quedas fuera del círculo. Y hay ocasiones (como esta noche) en las que la gente vuelve a entrar y es como un divertido juego del corro de la patata o un tira y afloja, a ver quién sale y entra más vez. Tras estar un rato observando la sala de baile decido levantarme e investigar por las habitaciones del palacio. Cruzando el salón de baile y pasando por varias habitaciones encuentro una pequeña puerta pintada como si fuera la pared y abriéndola descubrimos un excusado. Avanzando un poco más entrando en salones oscuros y solo iluminados por la leve luz de la tarde que se filtra por las ventanas, descubro la biblioteca, con libros antiguos guardados en sus estanterías, también hay una chimenea en la sala, aunque ningún lugar para sentarse a leer un buen libro junto al fuego. En el salón de baile, tras uno de los tapices descubrimos una sala donde guardar todas esas cosas anacrónicas. Esta vez dejé la cámara de fotografías guardada por lo que no tengo imágenes o videos de esas pequeñas sorpresas que nos ofreció el baile, pero os lo puedo contar y compartir fotografías/videos de compañeros de viaje. Así, pasando de salón en salón acabo en el pasaje, disfrutando de una bebida, conversando con amigos junto a los ventanales, que debido al calor de la noche se han abierto para intentar refrescar el ambiente. La noche es muy calurosa pero es interesante asomarse y cotillear al resto de invitados haciendo exactamente lo mismo, intentado encontrar la incorrección de alguien. Entonces la música se detiene y somos llamados de nuevo al gran salón de baile donde Napoleón va a homenajear a uno de los invitados, dándole una medalla por sus servicios prestados. Me gustaría poder explicar más peo lo cierto es que no me enteré de todo lo que decían. Tras finalizar el evento comienza el baile de nuevo y decidimos dejar el agobio de la danza y pasar por la sala de juegos. Por todas las habitaciones por las que he pasado, menos en la biblioteca, había gente, y la sala de juegos no fue una excepción. Aquí encontramos a varios caballeros y damas jugando al faraón. Poniéndoos en antecedentes mucha de la gente había leído sobre el juego del faraón y tenía curiosidad sobre ello, por lo que la mesa de juego nunca estaba vacía. En muchos libros se refleja la importancia de este juego, en “la historia de mi vida hasta 1797” Casanova admite que el Pharaon (faraón) era una de sus fuentes de ingresos. El español encargado en ilustrarnos en este juego de la época lo explicó adecuadamente pero ya no me acuerdo. Lo que he encontrado en internet dice que en la mesa se dispone el tapete que reproduce las 13 cartas (del as al rey) de un mismo palo, generalmente picas. El banquero, después de haber barajado y cortado, coloca el montón sobre la mesa. Los jugadores efectúan su apuesta sobre una de las cartas dibujadas en el tapete. En este momento, la banca descubre tres cartas, la primera no se toma en consideración, la segunda pierde y la tercera resulta vencedora. La banca recoge las apuestas colocadas sobre la carta perdedora. En caso que el banquero destape dos veces la misma carta, retira la mitad de la apuesta. A medida que salen las cartas, se registran en el marcador, colocando las bolitas en las proximidades de la carta que haya salido. Hay mucha gente en la sala por lo que apetece dar un paseo por el patio del palacio, además me he dado cuenta de que se me ha desatado la cinta del zapato. Mis amigas suelen ir siempre a la última moda, llevan esos conjuntos que uno ve en las fashion plate de último mes de la época a recrear (este baile era de 1800 a 1817), pero siempre dicen que yo tengo ojo para los complementos, ya sean joyas, decoraciones del cabello o zapatos. De 1810 en adelante los vestidos de noches se han acortado permitiendo danzar con más libertad, enseñando los tobillos lo suficiente para que se vean las hermosas cintas de las zapatillas de baile que llevamos. Para no ser indiscreta me siento en el inicio de la gran escalera para atarme las cintas de la zapatilla, la razón de buscar un sitio donde no haya gente es debido a los escotes de la época. Justamente habíamos estado hablando de lo feo que quedaba el moreno y blanco de los escotes de algunas damas. Y es que en la época moderna, como decía Amaia, los pantalones se llevan cortísimos enseñando mucho más que solo pierna y en cambio apenas se enseña escote, y mucho menos nada comparado con la época napoleónica. De ahí que encontráramos esos choques de bronceado. Lo de los escotes se podía sospechar por lo que dijo una rusa: los (recreadores) militares rusos solo van a los bailes (de recreación) por dos motivos: la bebida, y los escotes de las mujeres. Por eso mismo dado el escote del vestido, si me tengo que agachar, mejor hacerlo disimuladamente. Al fin bajamos la escalera y cruzamos le patio hasta la puerta donde nos encontramos con la guardia. Porque tal y como manda la época tenemos a una guardia francesa vigilando la puerta de acceso al palacio. Aunque están de guardia durante toda la noche hasta que acabe el baile, la tropa no se lo está pasando nada mal dado que se divierten entre ellos y entre la gente que va pasando por la calle y que les pide hacerse fotografías y demás. Nosotras salimos de la puerta a disfrutar de un poco de aire frente al río Arno, la pena es que no sopla nada de aire. Volvemos y mantenemos una conversación entretenida con la guardia de la puerta. Para que nos quede claro, son el 113th regiment. Y tal y como sospechábamos se mantendrán en guardia hasta que acabe el baile,y no pueden subir al baile a bailar ni comer porque todos los que están ahí abajo son tropa, solo los oficiales o personas de más rango pueden estar arriba en el baile (y eso es llevar la recreación de forma fidedigna). Toda la tropa es italiana, pero de los presentes solo hay uno que sea de Florencia, el resto son de otros sitios de Italia. Cuando regresamos el que habla bastante fluidamente español nos acompaña hasta casi la puerta, muy descarado que la tropa ligue así con unas damas, pero nos tiene que abandonar cuando Napoleón cruza el patio camino a la puerta, y tal y como se despide parece que se va a meter en un lío: “voy a ver que quiere el emperador” y sale corriendo hacia la puerta. Aún volveremos a bajar al patio de nuevo, esta vez para espiar a Napoleón y su hermana en una de sus salidas, donde solo conversan y ríen junto al río Arno y junto a una persona de chaqué verde, bautizado como “sujetavelas”. Lo de “sujetavelas” viene porque, estando en la puerta, espiando a Napoleón cubiertas por la tropa, nos comentaron que el que les acompañaba se llamaba xxx(no recuerdo el nombre) y preguntaron como era en español. Me costó pero al final recordé que el tercero en compañía de la pareja es un”sujetavelas”. Así que fue rebautizado como “sujetavelas”. Nos escapamos de vuelta al baile antes de que Napoleón y Paolina regresaran, y disfrutamos de las salas del lugar (alguno vio a las damas quitarse camisolas y tumbarse en los divanes) y esperamos junto a al sala del banquete a la llegada de la cena. La cena se compuso de un inmenso Buffet Froid a la Carême siguiendo el estilo de la época, los que me habéis leído de otros bailes en Italia sabréis que el salmón conserva su cabeza, los dulces tienen una forma cuidada, etc. Esta vez una gran tarta blanca con velas coronaba la mesa. La anfitriona nos invitó a cantar el cumpleaños feliz al general Andrea, y tras ello el general apagó todas las velas de la tarta el solo. Y se abrió la veda para la comida. Lo cierto es que esta vez hasta sobró comida y el pastel de chocolate fue exquisito. La mejor cena de todas (y con lo rara que soy yo comiendo, eso es mucho decir). Y con esto se dio por acaba la velada y poco a poco nos fuimos despidiendo y volviendo a nuestros alojamientos, nosotras solo teníamos que cruzar el puente para ello, y la noche acompañaba a permanecer despiertos.

Visita: Junio 2017

Mis imágenes: Recreación Napoleonica Florencia I

Información para viajar: Jane Austen Society Florence

viernes, junio 23, 2017

Calcio storico de Florencia - Italia

Calcio Storico de Florencia

Tras cambiarnos de ropa y comer nos acercamos a la plaza de santa Maria la Novella para ver el desfile del calcio storico. Margarita nos había recomendado ir a la plaza della Signori para poder ver el espectáculo de banderas, pero como teníamos que prepararnos para el baile que comenzaba a las siete de la tarde preferimos acercarnos al inicio del desfile para verlos pasar con detalle. El calcio storico es un deporte que se practicaba en los campamentos militares de la Antigua Grecia y la Antigua Roma, donde a los soldados les servía tanto para divertirse como para mantenerse en forma. Ahora en Florencia hacen una reconstrucción de este deporte y mantienen un campeonato. Los partidos se juegan en la Piazza Santa Croce, que para la ocasión se recubre completamente de tierra y se rodea de gradas, quedando convertida en un estadio. Durante el desfile se pueden ver diferentes trajes en función del personaje que estén recreando, y hay muchos seguidores por lo que el desfile es largo. Podemos ver soldados: con sus armaduras, con lanzas, con espadas, con arcos, con cañones transportables, etc. También podemos ver a los señores a caballo, el personaje que lleva las dos pelotas del juego, una vaca, músicos tocando tambores, los árbitros vestidos de negro y llevando un libro de reglas en la mano, portadores de banderas, y sobretodo a los jugadores y su afición. En el torneo de calcio fiorentino participan cuatro equipos que representan a los barrios más antiguos de la ciudad, vestidos con sus colores distintivos: Santo Spirito (blanco), Santa Maria Novella (rojo), San Giovanni (verde) y Santa Croce (azul). En el desfile primero vemos a los soldados y a los músicos vestidos de amarillo, también distinguimos a los árbitros porque van vestidos de negro, y luego van pasando cada grupo identificado por un color; los verdes con sus músicos, portabanderas, jugadores y seguidores, luego los rojos, y así hasta terminar de pasar todos y acabar el desfile. La afición no va vestida de época y grita y se comporta como la afición del fútbol actual, no hay mucha diferencia. De los que vimos pasar, uno de los seguidores del equipo verde encendió una de estas bengalas que echan humo de color (en este caso verde) que nos asfixió un rato, y el equipo rojo tenía unos jugadores enormes que daban miedo, aunque como es una mezcla entre rugby, lucha y fútbol es normal ver semejantes tipos. Otra cosa que pensé es que nosotros habíamos pasado calor vestidos de época napoleónica pero ellos con esos terciopelos, y más los que iban de negro cubiertos de pies a cabeza, y siendo las cuatro de la tarde, iban a estar asados de calor.

Visita: Junio 2017

Mis imágenes: Italia - Calcio Storico

Información para viajar: Pendiente

jueves, junio 22, 2017

Florencia Napoleónica - Italia

Florencia Napoleonica

Empezamos el sábado por la mañana con un recorrido por la Florencia napoleónica. Como parece ser costumbre en estos eventos, comenzamos más tarde de la hora. Y supongo que eso fue un motivo para que el evento no fuera una maravilla; hacía mucho calor y éramos mucha gente. Así que fue un paseo por diversos sitios de Florencia sin llegar a oír ninguna explicación y además teniendo que ir vigilando el tráfico y a los turistas que cuando quieren son muy pesados. Pero quitando la parte recreacionista, que no tuvo nada de especial (como si mis amigas y yo nos vestimos y salimos de paseo por la ciudad), el paseo fue diferente a mis habituales por Florencia. José, Carolina y Paolina Bonaparte murieron en Florencia así que el paseo recorría los lugares donde vivieron y murieron siguiendo la ruta que el General Bonaparte tomo el 30 de Junio de 1796. El paseo comenzó en la puerta de San Fedriano, por donde entró Napoleón a Florencia y que estaba cubierta por andamios, supongo que en rehabilitación, pero la muralla se podía ver en perfecto estado. de aquí fuimos paseando junto al río Arno observando al otro lado del río la iglesia de Todos los Santos donde está enterrada Carolina Bonaparte, el palacio Corsini, donde íbamos a ir de baile esa noche, y así hasta llegar al puente anterior al Vecchio. Ahí hicimos una parada explicativa, de la cual no conseguí oír nada y luego seguimos hasta el palacio Frescobaldi, y de aquí hasta el palacio Strozzi. Hicimos una parada explicativa pero ya no recuerdo qué decían, no llegué a tiempo a escuchar todo. Y del palacio Strozzi seguimos caminando por la ruta que llevó Napoleón hasta llegar al duomo. En el Duomo paramos para algo, no sé si fotografías, explicaciones, o qué era. Entre los turistas y nosotros éramos demasiados en el recorrido. Del Duomo nos acercamos al palacio Vecchio y ahí tuvimos otra parada, la final, en la que según me contaron explicaron las actividades del día siguiente (digo que me contaron porque de nuevo no escuché nada). Aunque no me enteré de nada, durante el recorrido nos dieron un plano antiguo y un documento explicativo de la ruta napoleónica y los monumentos históricos de la misma, por lo que al menos tengo la información para poder comprender el recorrido.

Visita: Junio 2017

Mis imágenes: Recreación Napoleonica Florencia I

Información para viajar: Jane Austen Society Florence 

miércoles, junio 21, 2017

Museo Stibbert, Florencia - Italia

Museo Stibbert, Florencia

El museo Stibbert se encuentra lejos del centro de Florencia por lo que nunca lo había visitado. El museo es la antigua Villa Stibbert a la que le rodea un parque. Hay dos edificios de estilo antiguo, uno a cada lado de la verja de entrada. Primero vamos a la izquierda, al edificio que no es el museo y que llaman la Limonaia (no sé por qué se llama así), para poder ir al baño, y dejar todas las cosas que llevamos encima, dado que al empezar a las cuatro de la tarde y acabar a las 12 de la y va a comenzar el baile, en las salas vacías junto a la zona de bebidas, me quito la chemisette, las mangas largas (como otros vestidos de la época las mangas se podían acortar) y el sombrero. Estoy muy contenta porque en esta cena varias personas alabaron mi traje, que me lo hizo mi madre siguiendo el modelo de un traje de 1815 que hay en el museo Nordisk (y como mi madre cose a mano, le llevó su tiempo y esfuerzo). Durante unas horas se podía bailar o pasear por los jardines de la villa Stibbert. Tanto los paseos por los jardines como los bailes fueron populares pero de forma variada. Es bueno tener algo que hacer si no te apetece bailar en un momento determinado. Los bailes, como noche tenemos que llevar con nosotros los complementos de día y de noche. Como hace mucho calor hasta ahora en los eventos de Margarita, estaban dirigidos por el profesor de baile Donald Francis, que sabe hacer los pasos sencillos para los principiantes. Por otro lado, los jardines eran frondosos por lo que nos protegían del resplandeciente sol de Florencia y un lugar perfecto para pasear, perderse, y no ser visto. Mientras, el salón de baile ofrecía amplias ventanas para disfrutar de la vista tanto desde dentro como desde fuera. También era posible jugar en los jardines con la persona que más llamó la atención, casi equiparable a Napoleón, y que fue el pequeño Bastian. Junto con su ama de cría jugaba por los jardines de la Villa Stibbert y era tan adorable que encantaba a hombres y mujeres por igual. Así pasaron las horas, jugando, paseando, conversando, bebiendo y bailando, hasta que acabó el baile y fuimos andando tras Napoleón y su séquito hasta el jardín junto a la casa Stibbert, donde se encuentra la colección y el museo. Ahí nos esperaba un tentempié para mantenernos sin hambre hasta que llegara la cena que sería servida en el jardín, junto al museo. Las visitas guiadas por el interior del museo fueron ofrecidas en tres grupos, el último grupo era en español. Fue un detalle ya que normalmente estos eventos son solo en inglés, pero casi mejor que no hubiera habido visita en español porque el final fue un detalle malo. Y ya sabemos que siempre nos quedamos con lo malo en vez de con lo bueno. El edificio del museo por fuera no dice nada pero por dentro es impresionante, según el programa podíamos visitarlos por libre una vez acabadas las visitas con guía, pero la hora no fue actualizada y hubo un pequeño problema con ello. Pero volviendo a la visita, el museo Stibbert era la casa de Stibbert, y consta de unas 57 habitaciones que exhiben varias colecciones. La primera sala está decorada como una sala de la casa, con tapices, pinturas, lámparas impresionantes, chimenea, etc, tras esa sala pasamos por un pasillo a través de varias salas decoradas con diversos muebles, pinturas y tapices, en cada habitación encontramos pequeños rincones y objetos interesantes, como un pequeño rincón con madera que servía para dar frescor a la habitación, un tocador de época, etc, y así llegamos al invernadero que había sido cerrado para convertirlo en una sala más de la casa. Luego entramos en las habitaciones de la casa que son el propio museo lleno de colecciones de retratos, muchas armas, y armaduras de diversas épocas. Es impresionante ver tantas armas y armaduras de los suelos al techo, sin apenas dejar huecos libres, incluso se muestran las armaduras para los caballos. Hay diversas salas llenas de armas, salas de estilo árabe para las armas de ese estilo, salas con floretes de diversa procedencia y época expuestas en vitrinas que llegan del suelo al techo, etc. Uno de los recreadores españoles (la pareja de Vitoria simpatiquísima a la que me pegué como una lapa desde que me hicieron compañía en la recreación de Madrid) comenta que Stibbert fue un recreador, dado que se vestía y usaba las armaduras y armas antiguas que iba coleccionando, reconstruyendo como sería en la época, por eso tiene una colección tan grande. Como después de la visita guiada íbamos a poder visitar el museo por libre no me preocupe en hacer muchas fotografías, dado que entonces la visita guiada se hubiera retrasado porque el lugar es inmenso y tiene muchísimas cosas. Entre las cosas que tiene el museo está el traje con el que Napoleón fue coronado como Rey de Italia el 26 de mayo de 1805, por lo que también es posible ver la moda de la época napoleónica dentro del museo. Los pasillos de este museo invitan a perderte entre habitación y habitación, y un lugar perfecto para pasar esta noche de época. Tras acabar la visita nos encontramos con que el resto de la gente ya estaba sentada y cenando, y otros haciendo fila para coger la comida del buffet y sentarse. Un detalle muy feo el comenzar sin que hubiéramos terminado todos la visita, sobre todo porque al final el tiempo libre para visitar el museo era solo hasta las diez de la noche, momento en el que estábamos cenando (la hora de visita por libre fue adelantada en tres horas sin pre-aviso, por lo que no pude anticiparme a ello). Pero no acaba aquí la cosa, después de una noche fabulosa la cosa se fue estropeando, no solo por el detalle de la cena, sino porque una vez llegamos los españoles, nos ponemos a la cola del buffet y cuando llega el primer español a la mesa ya no quedaba nada de comida, absolutamente nada. Y hubo que esperar de pie durante no sé cuánto tiempo a que trajeran más comida. Lógicamente este es un problema del servicio, en estos días es tan difícil encontrar un servicio adecuado que se diera cuenta que tiene que servir más comida antes de que las bandejas queden resplandecientes por falta de alimento... Así que tampoco le podemos echar la culpa al evento, que, quitando ese detalle, fue perfecto. El lugar era ideal para una cena de época, la casa museo era espectacular, y aunque la cena era en el exterior, en los jardines adyacentes a la casa el clima era muy propicio, ni frío ni calor, la temperatura perfecta para estar al aire libre comiendo en agradable compañía. La luz de las velas iluminaban las mesas y ningún ruido molesto llegaba hasta nosotros (no había tráfico cerca del museo) por lo que podíamos conversar con la gente a nuestro alrededor. En nuestra mesa, además de la pareja que comentaba y otra española, había una pareja de estadunidenses, de Carolina del Norte, que asistían por primera vez a este evento. Y a nuestra derecha quedaba la mesa de Napoleón y su sequito, que cada cierto tiempo brindaban por el emperador, pero de nuestra mesa no recibieron gritos coreando el brindis, dado que Napoleón no estaba entre nuestros favoritos, pese a que estuviéramos en una cena con ellos (hay que saber mimetizarse con el entorno si se quiere sobrevivir en estos tiempos). La cena fueron platos exóticos haciendo eco de las colecciones del museo (con lo rara que soy comiendo, no me gustó nada). Y tras la cena era posible pasear por los jardines, la noche estaba limpia de nubes y la luna brillaba redonda de un intenso color blanco, como un fuerte foco de luz. Del museo a la puerta de salida había velas iluminando el camino porque la luz de la luna no era suficiente para alumbrar adecuadamente. Debido a ello los caminos de los jardines se presentaban bastantes oscuros por lo que pocos se atrevieron a pasear de noche por ellos. Aunque si sé de alguna dama española que se fue en compañía de un caballero canadiense para ver las luciérnagas de los jardines, o eso dicen que iban a hacer. Fue una recreación muy abierta dado que los años iban de 1796 a 1817, y los asistentes eran franceses, españoles, malteses, italianos, etc. Cuando acabó la cena resulta que el museo estaba cerrado y como la actividad de pasear por el jardín a oscuras implicaba un riesgo todos decidimos volver a casa, dado que al día siguiente, en contra de la época, íbamos a levantarnos pronto. Con el tema de los taxis volvimos a tener problemas, pero es que el tema del radio taxi en Florencia funciona muy mal, te ponen en espera muchísimo tiempo, solo te dejan pedir un taxi de vez, y así se tarda muchísimo en conseguir un taxi. Así que a esas horas de la noche coger un taxi para volver al centro de Florencia nos llevó más de una hora de espera. Y aunque el viernes era en teoría el único día que íbamos a coger un taxi, luego por otros motivos cogimos más y fue lo mismo. No sé si es que hay pocos taxi en Florencia o todos están más ocupados que en España, porque no era normal.

Visita: Junio 2017

Mis imágenes: Recreación Napoleonica Florencia I

Información para viajar: Jane Austen Society Florence

martes, junio 20, 2017

Villa Fabbricotti, Florencia - Italia

Villa Fabbricotti, Florencia

Comenzamos la tarde cruzando el río Arno para atravesar la plaza de Santa María la Novella y acércanos a la parada de taxis de la estación de tren. Nos encontramos con una larga fila de turistas que parece avanzar con lentitud pero aún así llegamos puntales a nuestro destino: 4.30 en la Villa Fabricotti. El taxista en vez de dejarnos en la puerta de la villa sube por la carretera lateral y nos deja arriba del monte, junto al jardín que hay detrás de la villa. Dados nuestros ropajes (ropa de día de 1815) se agradece evitarse la subida por escaleras que llevan a la entrada principal de la casa. Tras la casa, en la zona de los jardines, hay un templete donde nos refugiamos del sol abrasador de las cuatro de la tarde, y donde algunas personas, tan puntuales como nosotras, hacen lo mismo. Seguimos el camino que rodea la villa y al lado del edificio principal nos encontramos con un edificio de estilo templo romano, con pinturas de estilo antiguo y columnas redondas, con techo triangular. Posteriormente me enteraría que este edificio es la capilla de la villa. Tras llegar a la puerta principal de la villa nos encontramos con un amplio pórtico con suelo blanco y unas escaleras centrales que tienen una vista de la ciudad. La villa se encuentra en una posición alta, sobre un monte en la entrada de los jardines, y hasta la puerta principal hay varias escaleras que van girando hasta subir a la entrada de la villa, por lo que a medida que pasa la tarde vamos viendo cómo van llegando los invitados del evento. La escaleras están colocadas de tal forma que desde arriba no es perceptible la subida sino que hasta que las personas no han llegado arriba del todo no consigues ver qué visitante se acerca. Llega Napoleón con su séquito, incluida su guardia mameluca, y todas las mujeres piden hacerse fotografías con él (en este fin de semana Napoleón fue recreado por Mark Schneider, que es bastante conocido como Napoleón para los que llevan varios años en el mundillo de la recreación. Suele hacer de Napoleón en los eventos del Jubileé en Francia, y es estadounidense, -hasta ahí llegan mis conocimientos-). Y como si del mismo Napoleón se tratara se ve rodeado de mujeres ansiosas por tener su turno en conocerlo. Una vez llega Napoleón ya podemos entrar a la villa, lo más llamativos son las dos primeras salas que hay nada más entrar. La villa es un edificio del gobierno al que nos han permitido asistir a las dos primeras salas de la planta baja con vistas a la terraza y que conservan el aspecto original de la época que nos interesa. Este lugar tiene relación con Napoleón porque el 9 de junio de 1825 en esta Villa murió Paolina Borghese Bonaparte a los 44 años. Como es del gobierno la villa no suele estar abierta al público (no así los jardines que lo rodean) por lo que es una gran oportunidad. Aunque como éramos muchos y hacía calor nos íbamos turnando para ver las habitaciones. Tras ver los techos de las salas de la villa salimos a la terraza para bajar las escaleras de entrada a la villa y seguir el parque adyacente hasta el museo Stibbert.

Visita: Junio 2017

Mis imágenes: Recreación Napoleonica Florencia I

Información para viajar: Jane Austen Society Florence

lunes, junio 19, 2017

Florencia - Italia

Florencia

Regreso a Florencia, que junto con Bruselas, Barcelona y Madrid es una de las ciudades en las que más veces he estado. Como la última vez (el año pasado) al llegar al aeropuerto nos encontramos con los militares armados. Nuestro apartamento está cruzando el Arno tras pasar la plaza donde está la iglesia de Santa Maria la Novella. Pero antes de salir a pasear toca planchar todo, dado que uno de los problemas de viajar de recreación es los trajes y complementos, que no están preparados para la época moderna. Pero tras dejarlo todo recogido y preparado salimos a dar una vuelta por la ciudad, aunque había planeado visitar algún lugar nuevo al final nos acercamos a uno de los edificios antiguos junto al Duomo donde se daban clases de baile y donde pudimos practicar los pasos que habría en el baile napoleónico del sábado noche. Desde el primer piso, donde era la práctica, había un balcón con vistas al jardín interior del edificio de estilo palacio antiguo, y al caer la noche las luciérnagas volaban por el jardín iluminándolo como pequeñas lucecitas en la oscuridad. Al regresar de la clase de baile hacia tanto calor que se podía ir andando hasta nuestro apartamento pasando junto al Duomo y cruzando el puente Vecchio. Y al día siguiente teníamos hasta la una, más o menos, para dar un paseo, pues después tocaba comer y prepararse para trasladarnos de época. Así que nos limitamos a pasear por el casco histórico de Florencia. Al contrario que le resto de veces en las que estuve, en cada rincón del casco histórico había enormes coches militares y varios militares y policías armados hasta los dientes. Era un aspecto diferente al resto de veces en las que solo había colas de turistas. Esta vez eran los militares armados y los turistas los que hacían compañía a los edificios históricos de Florencia, me llamó la atención porque por mi ciudad todavía no hay ninguna vigilancia tan llamativa. Empezamos el recorrido por el Duomo y fuimos hasta las galerías Uffici para luego cruzar el puente Vecchio y llegar hasta el Palacio Pitti. Había turistas pero nada en comparación al número de turistas que nos encontramos el sábado. Si hacer cola para entrar a los sitios en viernes era duro, el sábado debió ser infernal, sobre todo porque hizo un fin de semana muy caluroso. Hubo una ola de calor por toda esa zona mediterránea (España incluida). Si uno no tiene mucho tiempo en Florencia, dar un paseo por el centro da una impresión general de todo lo que tiene por ofrecer esta ciudad.

Visita: Junio 2017

Mis imágenes: Pendiente

Información para viajar: Pendiente

miércoles, junio 07, 2017

Próximo destinos: Recreación en Florencia

Nos vamos de viaje, después de unos cuantos meses de sequía, aunque esta vez nos vamos de recreación, aunque igualmente siempre vemos algo nuevo aunque repitamos lugar.

Esta vez, además, es recreación de dos épocas distintas. Una de 1800-1813 y otra es 1796.

Aquí el programa previsto, luego a  mi vuelta veremos qué se cumplió y qué cambió.

Programme of Events:

FRIDAY 9th JUNE 2017, until 1am
Villa Fabbricotti  & Stibbert Museum

SATURDAY 10th JUNE 2017 until 1pm
Walking Tour of Napoleonic Florence - Starting point is Porta San Frediano

SATURDAY 10 JUNE 2017, until 2am
PALAZZO CORSINI, Lungarno Corsini
Welcome Drinks
GRAND NAPOLEONIC BALL
Games Room - Interludes - BUFFET FROID à la CARÊME - Birthday Celebration 1805-1813

SUNDAY 11th JUNE 2017,
PALAZZO VECCHIO, SALONE DEI CINQUECENTO
Historic Reenactment (30 minutes) of the Meeting between General Napoleon Bonaparte & Ferdinando III, Grand Duke of Tuscany on 1796, presented to the public twice
Visit Palazzo Vecchio

SUNDAY 11th JUNE 2017,
Bardini Gardens (Via dei Bardi 1 red), Forte Belvedere, Boboli Gardens and 3 Pitti museums

SUNDAY 11 JUNE 2017,
Chiesa di Ognissanti
Concert in Celebration of the life of Caroline Bonaparte, buried in this church in 1839
Beethoven’s 3rd Symphony (Heroic) played by the Orchestra Sinfonica Florentia conducted by Maestro Valentino Zangara

jueves, junio 01, 2017

Las murallas de Jerusalén

No puedo recordar desde hace cuanto tiempo quería viajar a Jerusalén, pero es uno de esos lugares que siempre han estado presentes en mi lista de lugares pendientes. pero también es uno de esos lugares al que no podía decir que me iba sin que causara un alboroto familiar.

Tristemente, tras los continuos atentados por Europa, a mi madre le aprecio más seguro que viajara a Israel que a otro sitio, así que por fin pude cumplir el sueño de pisar la ciudad santa.

Aire de montañas, cristalino como el vino, y olor a pinos, llevado por el viento del atardecer con sonido de campanas y al descansar el árbol en la piedra, presa de su sueño, la ciudad se encuentra sola y en su corazón una muralla.

Jerusalén de oro y de cobre y de luz, oh!, de todas tus canciones soy violín.

Han secándose los pozos de agua, la plaza del mercado está vacía, y no hay quien guarde el Monte del Templo en la ciudad antigua y en las cuevas en la roca laméntense los vientos, y no hay quien baje al Mar Muerto por el camino de Jericó.

Pero al venir hoy a cantarte y a adornarte con coronas, soy el menor de tus hijos y el último de los poetas porque tu nombre quemaría los labios como el beso de un ángel, si te olvidase Jerusalén, Jerusalén de oro.

Hemos regresado a los pozos de agua, al mercado y la plaza, el shofar vuelve a sonar en el Monte del Templo en la ciudad antigua, y en las cuevas en la roca miles de soles brillan, bajaremos nuevamente al Mar Muerto por el camino de Jericó.

Por la noche nos acercamos a las murallas, y el guía nos dio vino y una"oración" en hebrero, para celebrar estar ante las antiguas murallas de Jerusalén, que tienen miles de años de historia que contar, celebrando el poder estar ahí enfrente cuando hay tanta gente que no ha podido cumplir el sueño de verlas antes de morir.


LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...