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domingo, noviembre 01, 2015

V Recreacion del Sitio de Tarifa

V Recreación Histórica del Sitio de Tarifa

El primer evento de la recreación de Tarifa era la apertura del campamento, el día amaneció malo y los pronósticos en los últimos días eran de lluvia así que no se acercó mucha gente. El campamento tampoco era muy grande, en el estaban solo los polacos, aunque también es cierto que el campamento de la recreación de este mismo año en Zaragoza aún fue más pequeño todavía (aunque el de hacía dos años había sido más grande). Luego comenzó el camino hasta la alameda, donde se reunieron todos los grupos recreados, las autoridades y el regimiento Cantabria desfilo hasta el castillo de Tarifa donde colocaron sobre una de las torres la bandera de España, igual que el resto del evento era un desfile por la ciudad que terminaba en la iglesia donde alzaron las banderas de los países participantes en el evento a la vez que sonaba su himno nacional, en fin, la parte más política y que menos me gusta de las recreaciones de este tipo. En el desfile me dijeron que fuera con el pueblo, que era el grupo de arrabal de puntuales de Cádiz, las mujeres del grupo fueron muy majas conmigo y también Pepe el bandolero con quien ya había coincidido en la recreación de Madrid. Estábamos acabando el desfile y llegando a la calle frente a la iglesia donde iba a ser el discurso y las salvas de honor cuando comenzó a llover. Y no es que lloviera poquito y rápido sino que llegado un momento cayó tanta agua y con tanta fuerza que el pueblo y parte del ejército francés que iba delante acabamos refugiados bajo el techo del puesto de periódicos, la tienda de ropa de la calle, etc. Porque caía un agua, y bajo la lluvia las autoridades seguían y seguían hablando, que largo se me hicieron todos los discursos. Al finalizar el acto me fui directa a mi hostal, que afortunadamente estaba al lado, a cambiarme las medias y los zapatos y coger un manto porque estaba empapada y tenía los pies arrugados del agua que me había calado. Tras eso fui a picotear algo de comer. Con respecto a las comidas la asociación histórico cultural tarifa 1812 me ofreció vales para desayunar, comer y cenar, pero yo no desayuno y los de la comida y cena se los devolví sin usar a la asociación el mismo día del evento a través de chan el monje de la recreación porque por principios me negaba a ello, pagaría por mis gastos como hice en Madrid con el metro y demás gastos. Aunque el domingo al final el picote de la comida me salió gratis porque el dueño del lugar que me había visto ir a comer, cenar y comer con todos los demás recreadores, vestida y que era la única que pedía otra cosa y pagaba su comida y bebida, le extraño y, como conocía a uno de los de la asociación que me invitaron en Madrid a ir a Tarifa y que se preocuparon en todo momento porque mi estancia fuera agradable y nunca dejarme sola, pues se acercó y preguntó que por qué yo pagaba todo si iba vestida de época y participaba en la recreación, así que le explicaron y dijo que esa comida me invitaba la cas ay no hubo forma de pagarle, así que todo mi agradecimiento a la hospitalidad tarifeña (por cierto, no soy de mezclas pero la tapa de salmón y queso bree estaba exquisita). Después de comer el sábado por la tarde dejó de llover e hizo una tarde y una noche buenísima, hacia hasta calor, por lo que aunque nublado la recreación se pudo hacer sin tanto problema, pues el hándicap de la lluvia es que a los recreadores se les moja la pólvora y ya no consiguen disparar. En la recreación de por la tarde solo desfile tras el Cantabria hasta las murallas de la ciudad, aunque me separé a señalar a una compañera de recreación donde tenía su grupo y casi no consigo llegar a las murallas, pero como me dijeron que históricamente en Tarifa las mujeres fueron trasladas a la isla de las palomas para protección en este caso, en contra de lo que pasó en Zaragoza o Madrid, una dama no pintaba mucho así que una vez iban a comenzar la recreación salía por donde echaron al público (que no había más que meterse por medio ignorando las vallas) y subí hasta las murallas que son el mejor sitio para ver toda la recreación. Lógicamente como estuve hasta el último momento con los recreadores cuando subí a las murallas ya había un montón de gente, por suerte soy alta y tengo los brazos largos así que conseguí vistas de lo que pasaba por un lado, donde estaban los españoles, ingleses de Gibraltar e irlandeses, con el monje bendiciéndolos mientras se preparaban para la batalla y a general Copons dirigiendo la batalla, luego a medida que el ejército avanzaba y bajaba de las murallas hacia la costa me dirigí hacia el otro lado de la muralla donde podía ver la esquina junto a la torre donde estaba el cañón y luego el montículo de hierba y arboles hasta la costa donde estaban los franceses y polacos, desde ahí tuve una vista perfecta del ataque entre ambos ejércitos, que si no hubiera espectadores con el mar de fondo hubiera sido un viaje al pasado pero aún así el lugar es espectacular, muy bonito, aunque el problema de las plantas es que los bomberos tuvieron que apagar un fuego que se inició durante la recreación. Luego, a medida que los españoles e irlandeses hacían retirad ay el ejército francés y polaco avanzaba por los dos flancos volví al otro lado y encontré un hueco para ver cómo iban cayendo soldados heridos y los llevaban hasta el médico y como se enfrentaron en un momento el ejército cuerpo a cuerpo hasta que los aliados se tuvieron que retirar ante el avance francés. Por cierto, a mi lado casi todo eran turistas extranjeros por el inglés y alemán que hablan entre ellos. Al día siguiente el campamento tuvo más visitante pero es que amaneció soleado y hasta la hora de la comida no llovió. Es más, hizo demasiado calor. Tanto en la recreación del sábado como del domingo un locutor te iba contando los acontecimientos de la batalla, como en Waterloo, lo que estaba muy bien para saber un poco más que es lo que está pasando y quien es quien, porque si vas pero no participas es muy fácil no entender lo que se está viendo. El domingo si participé en la recreación pues cambié el traje al de la época pero de mi tierra, de Aragón, por lo que me uní a las mujeres del pueblo que eran enfermeras, dado que según me dijeron históricamente el pueblo no luchó, como en Zaragoza, sino que se encargó delos heridos y enfermos. Me dieron varios paños para poder vender a los heridos, eso sí, mucho herido pero excepto a uno nadie tuvo que ser operado y nadie se nos murió, pero es que la recreación del domingo era mucho más interesante, igual no tanto para el público, que no debía tener mucha visibilidad, pero si para los recreadores, dado que era una división de la plaza, donde la muralla estaba rota, en lo alto de la muralla un regimiento disparando, abajo entre una muralla de madera y paja el resto del ejercito a un lado, con los músicos al fondo tocando sin parar durante la lucha, y en una esquina tras el muro de una casa la zona de enfermería con las mujeres y el médico, y al otro lado los polacos y los franceses atacando para entrar al pueblo. Hubo un momento que hasta tuvimos prisioneros a un francés y un polaco y como dijo el médico, fuimos solidarios y les atendimos sus heridas y les dimos de beber. Debido al intenso calor y la batalla (me contó un recreador que lo me más le gusta es en la batalla sentir el arma caliente bajo sus manos después de un disparo, por lo que tras varios disparos entre el calor de la ropa y el del fuego la batalla en sí ya da calor), las aguadoras y cantineras no pararon en su trabajo de repartir agua fresca a los soldados en la batalla. Me contaron que el año anterior no tenían escaleras para subir a la muralla y que tenían que pasar por las casas de los vecinos para poder saltar por la ventana y llegar a la muralla, mientras el que me lo contaba decía que claro, no era serio eso de cruzar toda la casa de un vecino hasta la ventana para llegar a la muralla yo contesté que no, que así era más auténtico, dado que en la época seguro que también hubo momentos en los que los soldados tuvieron que recorrer las casas para poder llegar a las murallas y defender la ciudad de la invasión francesa, que no consiguieron llegar (por cierto, históricamente a los franceses también les llovió cuando iban a atacar Tarifa y fue uno de los factores para su pérdida). Al final de la batalla hubo otra vez discursos y entrega de medallas por el alcalde vestido de época con un retrato de Fernando VII al fondo, dos maceros custodiándolo y una lectura y jura de la constitución española de 1812. En fin, que es necesario porque el ayuntamiento seguro gasta dinero para la recreación pero la parte de discursos, medallas y demás es la que menos me atrae de las recreaciones militares en España, pero como dijo el fotógrafo que conocí en la recreación del baile de la duquesa de Richmond en Bruselas, cuando Waterloo, y que estaba también en Tarifa; es algo obligado en todo el mundo a la hora de hacer una recreación en un espacio público y para el público. Así que nada, eso es lo que hay, por eso son mejores las civiles a las que voy fuera de España. Cuando un inglés me preguntó por dónde había comprado mi abanico (cuando iba de dama) porque eran todos los detalles perfectos y quería comparar un abanico igual a su mujer, comenté lo del tema de la recreación civil con el fotógrafo y en dijo que por qué no me animaba a hacer yo una recreación como esas a las que había ido fuera de España, pero es que una de las cosas que me gustan de la recreación es que puedo viajar fuera y descubrir lugares nuevos. Es decir, combino dos aficiones en una.
Visita: Octubre 2015

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viernes, octubre 30, 2015

Baelo Claudia - España

Baelo Claudia

Para no variar los lugares turísticos no tiene transporte público fuera de la época estival, es en estas ocasiones cuando envidio a quien viaja en auto caravana o en su propio coche. El caso es que a las ruinas de Baelo Claudia pensaba ir como a la ciudad encantada en Cuenca, es decir, en taxi. Pero un amigo de recreación se ofreció a llevarme así que al final no lo hice así. El único problema es que llegamos con apenas una hora u hora y media antes del cierre y eso no es tiempo suficiente para ver el museo y visitar el lugar, que es mucho más grande de lo que imaginé al investigar por internet los lugares de interés cerca de Tarifa. Es decir, que si sois como yo es conveniente ir pronto para tener mucho tiempo y poder disfrutar de todo, tanto del interior del museo, que no es muy grande pero que no me quise detener mucho a leer todo, como el exterior, que si es mucho más amplio dado que es toda una ciudad romana, solo que a los pies del océano, justo donde empieza la playa. Desde la ciudad romana se puede ver la duna de arena que va creciendo con el viento por lo que aparte de la visita a toda una ciudad romana también hay que contar con la vista del paisaje que la rodea, el mar, las dunas, las montañas, y digo las montañas porque hay una a cada lado protegiendo el enclave, . La ensenada de Bolonia. Lo que más me gustó fue la parte final que visitamos, casi no llegó a verla, y hubiera sido una pena porque es lo menos usual que he visto. Quiero decir, he visto bastantes ciudades romanas, pero ninguna con una factoría de salazones de pescado. Pero volviendo a las ruinas. Uno se acerca a la ensenada de Bolonia, entra al museo (gratis para ciudadanos de la Unión Europea) y puede ver la playa de Bolonia desde la terraza del museo antes de bajar a su interior. En el interior hay algunos restos y réplicas de los restos encontrados en el enclave y documentos y la historia de los arqueólogos, descubridores, etc. del lugar. Luego sales a las ruinas de la ciudad, donde lo primero que se ve es el acueducto que dotaba de agua a la ciudad, de ahí se llega a las murallas y la Puerta Este, también llamada Puerta de Carteia. Tras cruzar la puerta entramos en la ciudad donde podemos encontrar el mercado, viviendas, termas, el foro y la parte central de la ciudad; la basílica, donde se puede ver una réplica de la escultura original localizada en el lugar y llevaba al museo de Cádiz. Luego subimos hasta el Teatro, que por los andamios supongo que se usa para ver representaciones teatrales. También están los templos de Júpiter, Juno y Minerva y el templo de Isis (si, es una diosa egipcia), y de ahí directo a la costa donde se encuentra la fábrica de salazón de pescado. Las condiciones de la zona son ideales, junto al pueden pecar atún y posteriormente consérvalo para su consumo. En la factoría se conservan los grandes depósitos excavados a ras de tierra, para salar el pescado y conservarlo. Este tipo de factorías no es algo usual que ver en los resto de ciudades romanas que he visitado.

Visita: Octubre 2015

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jueves, octubre 29, 2015

Tarifa - España

Tarifa

Salí en el primer autobús que había de Cádiz a Tarifa. El resto de pasajeros que cogieron el autobús conmigo eran turistas extranjeros, el autobús llegó con retraso y además el recorrido es de más de una hora, los tarifeños me comentaron que es más rápido ir a Algeciras en tren y de ahí en autobús, solo que tenía dos cuestiones par ano hacerlo así, por un lado que nunca había estado en Cádiz y alrededores, y así lo visitaba, y la otra que debido a la huelga de trenes los trenes solo llegaban hasta Málaga y de ahí era un autobús hasta Algeciras, y dos autobuses es demasiado, me gusta viajar en tren pero en bus, solo si es necesario. La estación de autobús de tarifa es un edificio en la carretera de acceso a la ciudad, y aunque el camino no es muy largo hasta el centro histórico a mí se me hizo larguísimo arrastrando la maleta por las estrechas aceras y el flujo de gente. Luego el centro histórico es lógicamente cuestas y empedrado así que también fue una dura cuesta el llegar a mi hostal. El lugar era fabuloso, tanto pro emplazamiento, a dos minutos de la plaza donde se hacia la recreación y las murallas y de un montón de restaurantes y bares, y unas habitaciones muy bonitas y amplias pero es cierto que si uno tiene transporte propio hay hoteles fuera del centro más nuevos y accesibles. Una de las primeras cosas que vi en Tarifa es la cantidad de turista extranjero que había, incluso siendo octubre, y sobre todo alemanes, aunque teniendo en cuenta que hizo un tiempo fabuloso y mientras en Zaragoza llovía y hacia seis grados yo estaba a las once de la noche de manga corta tomando alguna tapa de pescado o marisco (con lo que me gustan), aquí que es algo lógico. Tras alojarme me dirigí a ver la iglesia, que fácilmente es llamada catedral por los turistas porque su aspecto interior te hace pensar en una catedral. Tras visitar la iglesia me dirigí al castillo, donde unos turistas italianos se hacían una foto con la escultura de Alfonso X. como para la recreación iba a necesitar recogerme el cabello iba buscando una peluquería pero la que tenía cerca del hotel estaba cerrada así que tras dar muchas vueltas al entrar al castillo pregunte en la taquilla de los tickets pero no me supieron decir una, una vez entré al castillo me pasé casi dos horas visitándolo pro dentro y recorriendo las murallas, el lugar me encantó, y las vistas desde las murallas son muy bonitas y relajantes, como había un grupo de turistas alemanes que no se movían con la guía explicándoles el resto tuvimos que esperar y no me importó porque ahí mirando el océano y áfrica, que en un día despejado se ve perfectamente . En el interior hay una interesante exposición, vistas fabulosas y restos del catillo original visibles, aunque lo que me sorprendió es que las pinturas de las paredes que se conservaran no estuvieran más protegidas, por ejemplo con cristal, y que pasaran tan desapercibidas con el resto de la exposición. Es decir, el castillo de Tarifa es una visita recomendable. Y un ejemplo de la buena gente de tarifa es que al ir a salir (después de pasarme mucho más tiempo que el resto de turistas) la mujer de la taquilla me había estado esperando y me había marcado en un mapa de Tarifa las peluquerías que conocía y que estaban cerca del centro, todo un detalle. Tras ello las busque aunque encontré otras dos cerradas por vacaciones al final conseguí pedir cita en una. Pero dejando eso a un lado, tras visitar el castillo me acerque al paseo de la alameda donde hay una serie de restaurantes de comer y al final está la oficina de turismo y pregunté que había que hacer por tarifa sin coche propio (aunque ya lo había buscado por internet a veces te cuentan algo nuevo). No tuve ninguna información nueva; contratar una excursión para ver cetáceos, montar a caballo, visitar Marruecos que está tomando un ferry al alcance de la mano. Así que me fui a comer. Tras comer me dirigí hacia la isla de las palomas. En la isla no se puede entrar sin antes contratar una visita guiada, y con antelación en determinadas fechas dado que la isla es de uso militar. En la punta de la isla se puede ver como se juntan el mar Mediterráneo con el océano. Aún así hay un camino para pasear hasta la puerta de la isla de las palomas, teniendo a cada lado bancos donde sentarse y disfrutar a un lado de la vista del puerto marítimo y la playa, y al otro lado la playa y las montañas al fondo. El color y el oleaje del mar y del océano son distintos y aunque no veas su unión se ve claramente la diferencia de un lado al otro. Había alguna gente en la playa tomando el sol y alguno bañándose, así que me acerque a meter los pies y el agua estaba helada, no sé cómo se podían estar bañando, mucho calor que hiciera (y parecía verano, la verdad). Desde esta zona también se puede ver el castillo de santa catalina que es una fortificación moderna que no se puede visitar pero que resulta decorativa en el paisaje. Al final del camino que lleva a la isla de las palomas se puede encontrar un cartel que indica que has llegado al punto más meridional de Europa. Tras el paseo regresé sobre mis pasos para recorrer el casco histórico de Tarifa; las murallas, la puerta real, el mercado, las casas y sus callejones con flores y paredes blancas, el ayuntamiento, la biblioteca municipal, más murallas y torres… El día siguiente decidí tomármelo con un poco más de relax y me fui hasta la playa, en otro de los mapas turísticos que había en el hotel había marcado un paseo marítimo y dos caminos naturales así que primero me fui hasta la playa para recorrerme el paseo marítimo, que empieza con una escultura de un pez y en el suelo una estrella con los vientos que, supongo, hay en Tarifa. De aquí seguí el paseo marítimo disfrutando de la vista de las palmeras, la arena, la playa, los restos de la isla de las palomas, y así hasta terminar el paseo y comenzar el camino natural. El camino es muy cortito y todo asfaltado con maderas, pero lo bueno es que tiene apeaderos con banco y techos de madera, para poder sentarse a la sombra y reponerse del intenso calor. Y es que el primer día hacia sol pero había nubes, este segundo día hizo simplemente sol y mucho calor, el día siguiente tuve viento, levante más concretamente, y al siguiente lluvia. Dijeron los tarifeños que iba a conocer todo el clima de tarifa, el bueno y lo malo. El camino natural tiene un observatorio de aves, no está muy bien conservado pero desde el lugar se pueden ver aves rosas en el agua, muy bonitas reflejándose en los lagos de agua que hay en la playa (digo aves rosas porque no entiendo de pájaros y no sé qué animal es), también hay buena vista de las montañas y de los ranchos con caballos por ahí pastando. Un camino relajante, aunque con el calor decidí parame un rato a la sombra a disfrutar del sonido del mar, un día de relax después de tanto recorrer de arriba a bajo todo. Después regrese pro el mismo camino, paré a comer y me dirigí hace el otro lado de Tarifa, pasada la aduana hay un pequeño paseo junto al mar cuando se acaba el paseo hay un camino natural, este no está nada bien señalado así que estuve dando muchas vueltas casi toda la tarde, las vistas en un día tan soleado son inmejorables pues se puede ver todo el literal de África y hasta las siluetas de las casas que hay se ven a la perfección. Por esos caminos, aparte de ver todo Marruecos, o la las submarinistas pescar en las rocas marisco, y hacer ejercicio (pues es un montaña), también se puede llegar a ver una antigua batería de defensa abandonada. El siguiente día fui a visitar Baelo Claudia y un rincón especial. Y el resto de los días siguientes fue la recreación y mi regreso, pero si en vez de ir relajado no hubiera parado como veis se pueden hacer muchas cosas en Tarifa.

Visita: Octubre 2015

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martes, octubre 27, 2015

Cadiz - España

Cadiz 

El domingo y el lunes, que era festivo y estaba casi todo cerrado por ser lunes, lo dediqué a Cádiz. Nuevamente por temas de horarios tuve que reorganizarme para ver que podía ver por la mañana y que tenía abierto a otras horas. Por tema de distancias me quedó pendiente el oratorio de la santa cueva, con pinturas de Goya y el oratorio de San Felipe donde se leyó pro primera vez la constitución española de 1812. En todo caso, el martes, tras visitar el Puerto de Santa María, regresé a Cádiz para visitar esos dos oratorios, que me encantaron porque no me lo esperaba así. El de San Felipe por su estructura ovalada, y porque nunca había estado en una iglesia con esa estructura, como siempre la primera vez te deja con la boca abierta, y el oratorio de la santa cueva porque es como una casa con las escaleras que van llevándote a grandes salas que no imaginas que puedes encontrarte tras el acceso tan pequeño que hay. La recomendación es empezar desde la planta baja e ir subiendo de plantas, desde la austeridad hasta la grandiosidad de Goya. Pero dejando La visitas del martes a un lado vamos con las visitas del domingo y del lunes de Cádiz, y aunque me gustó todo lo más maravilloso son los atardeceres desde la costa. Que hermosos atardeceres tiene Cádiz, pero bueno, sigamos con la visita a Cádiz. Lo primero fue salir a la costa, y ver las playas de Cádiz. De aquí me acerque a la catedral, la vieja y la nueva están en la misma plaza. Pude ver la catedral vieja pues estaba abierta para la misa, aunque todavía no había empezado. Después pague la entrada para ver la catedral nueva. De la catedral nueva lo que más me gustó es la cripta, es redonda y de lo más original. La entrada a la catedral nueva te permite también entrar al museo y subir a una de las torres de la catedral. En internet ponía que estaba cerrado pero al final resulta que no, la torre es una rampa, como la de la catedral de Sevilla, por lo que la subida es cómoda. Arriba del todo hay vistas de la costa ay de parte de la ciudad, cuando subí había empezado a llover, aunque cuando bajé paró. Me hubiera quedado ahí un buen rato, disfrutando el viento fresco y las vistas (aunque lloviera hacía calor) pero tocaron las campanas para misa y el ruido es bastante malo. Tras la visita a la torre, la catedral y el museo me dirigí hacia la cárcel vieja y de ahí a la puerta de tierra, el único acceso por tierra que tiene Cádiz. El lugar tiene muy buenas vistas del nuevo puente de la constitución de 1812 y de la ciudad desde otro punto de vista. De aquí me dirigí hacia el castillo de San Sebastián por toda la costa, para así disfrutar de la vista dela catedral de Cádiz, postal típica de la ciudad. Para llegar al castillo de San Sebastián, que ahora es solo un faro hay que cruzar un camino rodeado por el océano a ambos lados, y que a veces moja de agua a los viandantes. El lugar estaba lleno de gente paseando de ida y vuelta al castillo que tiene unas fabulosas vistas del océano y un rincón de madera perfecto para sentarse al sol y disfrutar del océano. Del castillo de San Sebastián seguí caminado por la playa de la Caleta hasta el castillo de Santa Catalina, este fuerte por dentro está reformado y es sala de exposiciones y resulta como viajar al Caribe. Desde este fuerte hay una vista fabulosa del castillo de San Sebastián y de las barquitas del puerto. De aquí me acerqué al barrio de la villa para comer marisco, aunque había nombres raros para mí como los chopos o las puntillas, así que tuve que preguntar que era cada cosa antes de pedirla, eso sí, ya me avisaron pero se lo toman con mucha tranquilidad para servirte. Una vez descansado y alimentada y tome el camino hacia la Torre Tavira y su cámara oscura. Como solo había hueco para la última sesión primero subí los 175 escalones hasta la terraza de la torre para poder disfrutar de las vistas, las mejores de la ciudad pues es la torre más alta, mucho más que la de la catedral. Además desde aquí se puede ver la catedral y todas las torres de la ciudad, incluida la bella escondida, es una torre a la que llaman así porque no se puede ver desde el suelo. Y luego la sesión de la cámara oscura fue de lo mejor, toda una ruta guiada por el Cádiz actual. Y tras visitar la torre fui de vuelta la playa de la caleta para ver el atardecer. Al día siguiente hice la ruta de la constitución de 1812 lo que me permitió visitar la otra parte de las murallas que había dejado pendiente, como el jardín genovés, el baluarte de la candelaria, la plaza del mentidero, el mercado de abastos, el museo de las cortes de Cádiz, el ayuntamiento, el monumento a la constitución de 1812, la casa de las cinco torres, la casa de las cuatro torres, la alameda Apodaca con un árbol con un tronco de grandes dimensiones, las murallas de san Carlos, con sus cañones, la plaza de san francisco, el teatro Falla, etc. Cadiz tiene un montón de lugares interesantes que ver pero lo más hermoso son sus atardeceres.

Visita: Octubre 2015

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lunes, octubre 26, 2015

Jerez de la Frontera - España

Jerez de a Frontera

Desde Cádiz me acerqué a Jerez de la frontera en mi medio me transporte favorito; el tren. El camino no es muy largo, aun así como es costumbre en mis viajes madrugué para aprovechar los horarios porque por lo que había visto pasado el verano los sitios que tenía interés en visitar cerraban muy pronto (las dos de la tarde). Además elegí el sábado porque según la hoja de la oficina de turismo algunos sitios cerraban el domingo, otros el lunes… así que el día que más posibilidades tenia de ver mi lista de imprescindibles era el sábado, solo que tuve un poco de mala suerte dado que resulta que en Jerez estaban de fiestas porque era la festividad del patrón de Jerez por lo que algunos sitios estaban cerrados. Aunque como eran fiestas por la tarde, a las siete y media hubo una ruta turística con el patronato de turismo gratis, así que una cosa por la otra. El caso es que llegué a la estación de Jerez, un bonito edificio de ladrillo rojo y murales de cerámica, como la plaza de España de Sevilla y caminé una media hora hasta el centro donde fui directamente al Alcázar. En el alcázar puedes comprar un ticket suelto, el ticket con la visita a la cámara oscura y el ticket con los claustros y el museo arqueológico (que también cerraba a las 2). Cogí el ticket combinado porque en taquilla me dijeron que con el día nublado que hacia no valía la pena visitar la cámara oscura. El alcázar me gustó bastante, amplios patios, un jardín donde me llevé el picotazo de un mosquito que me marcó el brazo desde el primer día de vacaciones hasta ahora, dos semanas después. Y luego está la muralla, los restos del aljibe, los baños árabes, donde se pasa un calor horroroso pero que demuestra que se conservan como en aquel entonces. La vista desde las murallas es la mejor de todas, porque desde ahí se ve toda la ciudad, los montes más allá, la gran veleta de la bodega Tío Pepe, etc. Pero si lo comparamos con otros alcázares no conserva los edificios interiores. Donde se encuentra la cámara oscura podemos encontrar salas de exposiciones, y un interior con balcones y puertas de estilo antiguo como si fueran a un patio exterior en vez de a un pasillo. Y antes de llegar a donde está la cámara oscura se puede visitar una antigua farmacia de lo más completa llena de elementos farmacéuticos antiguos y unos bonitos muebles de época. Tras el Alcázar me fui a visitar el museo arqueológico y de ahí corriendo fui a buscar los claustros, que también cerraban a las dos de la tarde, aquí me pilló un gran aguacero y por la lluvia anduve algo perdida pues pasé tres veces por delante de los claustros sin verlos. Y aunque los encontré a tiempo resulta que solo se podía ver el claustro principal dado que los claustros superiores estaban cerrados debido a las fiestas. Una mala suerte coincidir en día festivo pero al menos me vi el claustro principal refugiada de la lluvia, y por fuera nunca supondrías que hay semejante claustro en el interior. Aprovechando entre a la iglesia del convento que estaba abierta. Al salir ya había dejado de llover y me fui a comer. Y después de comer me acerque a la oficina de turismo, donde había una larga fila, para preguntar por más sitios por ver, dado que en mi lista solo quedaba la catedral y el palacio del virrey Ledesma (dentro del palacio no se puede hacer fotos). Ahí me dijeron lo de la ruta turística cultural gratuita y me sugirieron hacer la visita turística de la bodega Tío Pepe la única bodega que estaba abierta en el día festivo. Así que me fui a ver la bodega, donde había una fila larguísima de gente, el guía nos explicó que el tiempo (ahora hacia un sol y un calor de verano) tan inestable y que era fiesta habían hecho que hubiera mucha gente. La visita duró dos horas y media y me gustó muchísimo, creo que fue lo que más me gustó de Jerez, y no me lo esperaba pero visitas diversos tipos de bodegas te explican la historia, no solo de la bodega sino también de cómo se lleva, porque es diferente a las del norte de España, etc. Una visita muy interesante. Al final según la entrada que eliges te dan a probar el vino o lo que has elegido para beber ero como no me va eso yo una vez terminada la visita me fui. Es muy recomendable, tiene unos lugares y rincones precisos, tiene coches antiguos, patios de película…era un poco agobiante con tanta gente pero fui muy productiva. Tras salir de la bodega al lado estaba la catedral (que está en frente del Alcázar, lo más alejado que visite fueron los claustros). En la catedral se pueden hacer fotos excepto en la parte del Tesoro. No estuvo mal solo que tal vez en el tema de catedrales ya estoy un poco saturada y tiene que ser muy diferente o especial para hacer que me llame mucho la atención. Tras visitar la catedral fui a ver el palacio del virrey Ledesma, cuando entre no había nadie y cómo iba sola pensaba que me tocaría esperar a que hubiera más gente pero no, tuve la visita guiada en exclusiva yo sola. El guía era el actual conde de Ledesma y el palacio tiene una gran combinación de arte. Cabe destacar la historia del primer conde, una historia de película, sin duda. Y luego la visita de la ruta turística y de vuelta a Cádiz para cenar y dormir, que el día había sido muy intenso.

Visita: Octubre 1025

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martes, julio 16, 2013

Medina Azhara - España

Medina Azahara

Nos levantamos menos pronto que el día anterior pero aun así pronto para ser domingo para ir a coger el primer autobús que va a Madinat al-Zahra, o Medina Azahara, que es un conjunto arqueológico a unos 8 km de Córdoba. En la parada del autobús hubo gente que preguntaba si se cogían ahí los billetes, yo los cogí por internet (pagina de turismo de Córdoba) porque había descuento y así las dos nos salía por doce euros, pero creo que solo se pueden coger en la oficina de turismo o su página web. Cuando llegó el bus a la segunda parada (la nuestra) estaba casi lleno y con los que estábamos ahí (y teníamos el billete ya comprado) se llenó, así que el resto de gente se marcho a buscar la oficina de turismo. Solo hay dos horarios de autobús para ir a Medina Azahara así que mucho ojo de intentar ir a la parada sin billete porque es fácil que te quedes en tierra. El trayecto no dura mucho y cuando llegamos la guía de la oficina de turismo recoge a los que han pagado la visita y pregunta que si alguien quiere puede contratarla, aunque no recuerdo cuanto dijo que costaba la visita guiada. Del autobús es fácil ir al museo dado que no hay nada más alrededor, en el museo te dan la entrada para coger el bus que lleva a las ruinas de Mediana Azahara (ida y vuelta). Este bus lanzadera hay que pagarlo si vas por tu cuenta, pero si vas habiendo comprado el billete de autobús Córdoba-Medina Azahara se incluye en el precio, solo hay que enseñar el billete del autobús y te dan el del bus-lanzadera que te lleva al recinto arqueológico. Así que tomamos las entradas, cogimos el bus (que se llenó) y entramos al centro de interpretación. Este está en lo alto de las ruinas y tiene una vista magnifica de lo que es el reciento arqueológico, solo un 10% de la ciudad es lo que está excavado, así que es fácil imaginarse lo grande que sería en su época. Cuándo me regalaron el viaje a Córdoba estuve mirando la vista a Medina Azhara y pude ver que el salón de Abderramán II o salón rico estaba cerrado por restauración. Sé, por todo lo leído y las fotografías que en el centro había, que es lo más bonito que se conserva en Medina Azahara. Aun así también había leído que la visita merecía la pena aunque no se vea el salón rico, y tienen razón. Sobre todo hay que tener en cuenta que el acceso al reciento es gratuito, como mucho pagas el transporte lanzadera, excepto si vas en otro transporte (bicicleta por ejemplo). Primero disfrutamos de la vista del reciento desde lo alto, me reafirmo: impresionante, y luego comenzamos a bajar a la ciudad de Medina Azahara por lo que era la entrada trasera de la ciudad. Antes de llegar aquí es importante haberse provisto de varias botellas de agua, porque excepto un tenderete antes de entrar al recinto arqueológico, no hay ni una sola fuente ni lugar donde conseguir agua, y el sol abrasa bastante en el descampado de cualquier reciento arqueológico que se precie. Vimos los abrevaderos de los caballos que eran antiguas tumbas romanas, los baños de una casa, la piscina y los patios con sus arcos decorados, el Edificio Basilical Superior, la puerta de la Casa de Ya´far, hornos de ladrillo en los que cocinaban, las paredes pintadas de rojo, etc. y así fuimos detalle por detalle recorriendo las calles y casas de la ciudad hasta llegar donde el acceso al salón rico estaba corta por las obras de restauración. En todo caso no teníamos mucho más tiempo y subimos corriendo otra vez hacia el centro de interpretación para coger el bus-lanzadera. Llegamos al museo y nos metimos a ver la proyección (de unos 30 minutos), que vale mucho la pena porque puedes ver cómo eran lugares por los que has pasado y para lo que se usaban en su época de esplendor de la ciudad. Tras la proyección nos hubiera gustado ver el museo pero por el tiempo gastado en las ruinas no teníamos esa posibilidad. Así que cogimos el bus de regreso a Córdoba, nos acercamos a comer cerca del hotel y después de comer nos fuimos al hotel para coger la maletas, ir a la estación y coger el ave con destino a Zaragoza casi sin apenas parar para nada. Con todo ello queda pendiente una visita más completa a Medina Azahara (tal vez cuando abran el salón rico) y así aprovechar para ver de nuevo con detalle la mezquita de Córdoba, porque una hora no es suficiente para disfrutarla de verdad.
Visita: Junio 2013

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Información para viajar:  Lugares Cordoba (sobre Medina Azahara al final de la entrada)

lunes, julio 15, 2013

Cordoba - España

Cordoba 

Tras salir de trabajar y comer en la estación cogimos el AVE con destino Córdoba. Había dos aves juntos y nunca había visto tanta gente para coger el tren, parecía que media Zaragoza se marchaba a Andalucía. En el mismo vagón coincidimos con una despedida de solteros con los que coincidiríamos a la vuelta (con lo grande que era el tren), y en el mismo tren también coincidimos con compañeros de trabajo que se iban de fin de semana Sevilla (luego en el vagón de vuelta había una chica del trabajo que había ido el fin de semana a Córdoba con su marido para una boda; menuda casualidad coincidir en el mismo vagón con lo grande que era el tren). Cuando llegamos a la estación de Córdoba nos tropezamos, nada más salir, con una discusión, y lo saco a colación porque me lleve un poco mal sabor de boca debido al trato de varios cordobeses. Se me hacían más simpáticos y en cambio fueron bastante desagradables, no sé si es el calor o que no le caen bien los turistas. El caso es que salimos de la estación por la puerta que no era, para no variar, pero en seguida nos orientamos y fuimos hasta el hotel sin perdida, que estaba localizado entre la plaza de las tendillas y la estación de tren. Dejamos el hotel para dirigirnos hacia a la plaza de las tendillas y de ahí, por calles estrechas, de paredes blancas engalanadas con macetas de coloridas flores, fuimos caminando hasta llegar frente de la catedral-mequita. A un lado estaba la torre, toda ilumina, al otro la virgen de los faroles. Comenzamos a rodear la mezquita por el lado de la virgen y así hasta llegar al lado de la torre. La mezquita por fuera es preciosa, tanto más de noche que de día porque la iluminación y el enclave, aparte de su estructura y detalles árabes antiguos, evocan un tiempo pasado con gran facilidad y romanticismo. Rodeando la mezquita llegamos a la puerta y el puente romano. Cruzamos el puente junto con un montón de gente que iba de fiesta, pero no avanzamos más allá de la puerta y nos dimos la vuelta atacadas por los mosquitos. Entre vuelta y vuelta se había hecho bastante tarde y todavía no habíamos cenado, y como hacía mucho calor, pese a ser cerca de la medianoche nos paramos en un bar a beber algo y nos sorprendieron con unas tapas acompañadas con la bebida, ahí el precio incluye bebida y tapa así que con los minis bocadillos que nos dieron nos dimos por cenadas y regresamos al hotel dado que al día siguiente teníamos que levantarnos pronto. Además teníamos que salir antes de que abrieran el comedor de desayuno del hotel (que en fin de semana abría muy tarde) para ver la mezquita de Córdoba, dado que de ocho y media a nueve y media el acceso es gratuito. Cuando llegamos no sabíamos muy bien por cual puerta se entraba pero rodeándola encontramos más turistas alrededor de una puerta, asi que nos quedamos por ahí, junto a ellos y justo se abrió la puerta (la lateral derecha mirando al rio) y nos dejaron entrar en la mezquita en silencio hasta las nueve y media. Yo sabía que entrar hasta las nueve y media era gratis, lo que no sabía es que a las nueve y media te echan, y solo una hora no fue suficiente para tanta belleza. En una hora sí nos la recorrimos entera pero con lo que nos gusta el arte y al historia a mi amiga y a mí, una hora se nos hizo corta y cuando salíamos al patio pensábamos que en cuanto termináramos de ver el resto de la ciudad volveríamos a entrar, aunque fuera pagando, dado que no nos importaba con tal de gastar más tiempo y verla con más detalle: hay tanto arte, árabe, romano, cristiano mezclado y tanta combinación de luces y colores. Aunque al final no pudo ser, porque no paramos de ver cosas en Córdoba (y eso que en el trabajo aparte de los patios cordobeses y la mezquita la gente nos decía que la ciudad no tenía más cosas para ver). Tras la mezquita fuimos a buscar los baños califales y como donde se suponía que estaba no lo vimos empezamos a callejear por bonitas callejuelas blancas llenas de macetas con coloridas flores buscando los baños. Y perdidas con las vistas de las casas y las calles llenas de flores al final no encontramos los baños, así que tomamos el camino hacia la sinagoga, ya que entre calleja y calleja habíamos entrado en el barrio judío. Junto a la plaza donde hay una estatua de un ilustre judío había un andaluz tocando la guitarra también muy maleducado, imbécil diría yo, y siguiendo esa calle a la derecha, el acceso a un patio cordobés todo engalanado con flores que en teoría era un mercado pero que solo tenía una tienda abierta. Se podían subir las escaleras y disfrutar de los balcones del patio cordobés y de sus vistas. Tras salir del patio llegamos a la sinagoga, que se distingue por la placa que tiene, dado que no hay nada especial en su fachada. La entrada aquí es gratis así que seguimos sin pagar nada, hay más turistas aquí y me sorprende que aunque pequeña está muy bien conservada con los detalles de las letras hebreas y sus muros decorados en piedra y arcos más de estilo árabe que judío. Sorprendida gratamente por la sinagoga, dado que espera mucho menos, nos quedamos pensando si ir a la casa sefardí o volver por nuestros pasos y acercarnos a la capilla mudéjar que habíamos pasado de largo al estar cerrada. Finalmente nos acercamos a la capilla mudéjar, pagamos el euros y medio que cuesta la entrada y disfrutamos de los azulejos y pinturas de la capilla, pequeñita pero bien conservada y decorada del suelo al techo, hasta los azulejos del suelo habían sido restaurados, y también su lámpara de candil. Al lado de la capilla esta la facultad de filosofía, abierta el sábado por la mañana. Luego volvimos en busca de los baños califales. Como no había forma de encontrarlos en la plaza donde deberían estar, junto al Alcázar de los reyes cristianos, nos acercamos a información y turismo y nos dijeron que estaban ahí mismo y nosotras, bien, pero exactamente donde es aquí mismo porque llevamos dando vuelta alrededor un par de veces, así que nos dijeron que estaban bajando unas escaleras, la entrada a las escaleras cerca de una farmacia, y justo por ese lado no habíamos ido. Y ya que estábamos ahí, compramos la entrada para el Alcázar cristiano, si las compras para entrar a partir de las cuatro y media la puedes adquirirla con acceso al espectáculo nocturno de luz, sonido y agua. Yo no pensaba en el espectáculo pero como mi amiga quería y no era caro cogimos esa entrada. Tras la compra nos acercamos hacia la farmacia y ya, desde la farmacia, pudimos ver el cartel de los baños califales y las escaleras para bajar a ellos, si hubiera sido un perro nos hubiera mordido pero es que desde el lado donde dábamos vueltas no se veía el cartel, solo se veía desde la farmacia, y las escaleras pensábamos que daban a un parking como el de la plaza del pilar de Zaragoza. En fin, que pagamos la entrada a los baños (por muchas entradas que pagáramos Córdoba nos pareció baratísima en comparación con Barcelona o incluso Zaragoza). De los baños califales no queda mucho pero hay una serie de audiovisuales y luces que sirven para recrear el aspecto y la historia del lugar. Tras salir de los baños nos acercamos a las callejuelas de la mezquita y de ahí subir hasta la plaza de las tendillas, y tomar la calle hasta el ayuntamiento donde están los restos de un templo romano. Cuando llegamos ahí, frente a las columnas romanas elevándose tras unas verjas (eso es todo lo que se podía ver) había un termómetro marcando cuarenta y dos grados (y eso que es junio) y como cerca de ahí nos habían recomendado un sitio de tapas, pues de tapas que nos fuimos a comer. Cerca teníamos el Cristo de los faroles pero tras terminar de comer decidimos ir en dirección contraria hacia la plaza de la Corredera, muy al estilo de la plaza mayor de Madrid, toda de arcos y estilo cuadrangular. Y de ahí empezamos a callejear de nuevo, protegiéndonos del sol y disfrutando de las calles típicamente andaluzas de Córdoba hasta llegar a la posada del potro y su plaza. Tras las fotos de rigor seguimos caminando, esta vez hacia la mezquita, y por aquí pudimos ver muchas despedidas de solteros y solteras, además de parar a tomar algo. Tras llegar a la mezquita subimos por una calle paralela a la que subimos para ir de la mezquita al hotel y esta nos llevó al callejón de las flores. Haciendo honor a su nombre lo encontramos todo engalanado de flores en sus arcos de pared encalada de blanco, recorrimos el callejón hasta la fuente y pequeña placita y luego volvimos a recorrer el callejón para seguir subiendo la calle y descubrir que los baños árabes de santa María (de una casa privada) son un tablao flamenco, y que si para ver los baños hay que ver flamenco para turista, como que se lo dejamos para los japoneses, que eso lo disfrutan mucho. As que regresamos por donde habíamos venido y fuimos a cruzar el puente romano, dado que el día anterior fue llegar a la otra punta y volver, y no lo habíamos cruzado del todo. De esta manera disfrutamos de la vista de la ciudad, con la mezquita de Córdoba en lo más alto y el puente sobre el río con sus molinos a los lados. Esa foto, desde el otro lado del puente, es la postal típica de la ciudad. Dimos vuelta atrás sobre nuestros pasos y volvimos a cruzar el puente para dirigirnos hacia el molino junto al muro y de ahí hasta el Alcázar de los reyes cristianos. Los alcázares son pequeñitos, lo más grande que tiene son los jardines. La subida a la torre con sus espectaculares vistas de la ciudad desde lo alto vale la pena, tanto que no cabía ni un alfiler en lo alto de la torre de los turistas que había. Así que bajamos rápido y nos dirigimos hacia las salas del Alcázar, no sin antes bajar por las escaleras de caracol con tal velocidad que si hubiera habido un muro me lo hubiera tragado, los turistas que iban a subir se rieron tras mi salida triunfal de las escaleras. En fin, en las salas poco adornadas lo más llamativo son los mosaicos romanos que se conservan en las paredes, me recordaron Mérida (España), Pompeya (Italia) y Cartago (Túnez) por lo grandes y bien conservados. Bajando hasta los jardines hay una placa conmemorativa del cautiverio y alumbramiento de la reina de canaria en ese alcázar. Y cerca de esta placa hay un camino con algunos recodos para entrar a los baños árabes, de los baños solo quedan los arcos del techo y las figuras estrelladas en ellos pero la luz que le otorgan le dan un aspecto místico al lugar, es difícil imaginar ese lugar como unos baños pero fácil imaginar las figuras de luz que las estrellas creadas en los techos del baño arrojarían en el agua. Tras los baños pasamos al patio del Alcázar y de ahí a los jardines, que en comparación con la residencia del Alcázar son muchísimo mayores. Hay una fuente con mosaicos romanos en el fondo, que en el espectáculo nocturno se utiliza para contar la historia de la Córdoba romana, y también las figuras de los reyes católicos con Cristóbal colon, que se usan también en el espectáculo nocturno. Salimos de los jardines y marchamos corriendo al hotel para cargar las baterías de las cámaras, cuando estuve en Tokio se me olvidó comprar otra batería, hago siempre tantas fotos que necesito o dos cámaras o dos baterías, antes tenía dos baterías. En todo caso, a mi amiga le paso lo mismo, tantas fotos sin parar y el calor (cuarenta y dos grados) dejo muertas las baterías. Teníamos una hora hasta el comienzo del espectáculo a las diez, era el primer pase, todos duran una hora y te van llevando de un sitio a otro del Alcázar y los jardines contándote una época de su historia con la chica del espectáculo cambiando de ropa en función de la época y luego hacían un juego de luces, sonido y jugaban con el agua de las fuentes, así se repasó toda la historia de Córdoba: romanos, árabes, judíos, cristianos… la última visita es de las fuentes principales de los jardines con el Alcázar de fondo, y es una foto preciosa. Al salir buscamos donde cenar algo de tapeo, para no variar, y de ahí nos marchamos para ver el Cristo de los faroles, al día siguiente nos íbamos de Córdoba y lo habíamos dejado pendiente hasta que casi nos lo perdemos, así que pasamos la cuesta enchinada (con todos los dibujos en chinas, adornado de flores y bien iluminado) y nos metimos por un callejón oscuro que nos llevo a una plaza solitaria y oscura, solamente iluminada por los faroles que rodeaban al Cristo del mismo nombre. Mi amiga, un poco miedosa, quería salir de ahí enseguida, demasiado silencio y oscuridad para ella, así que las fotos salieron un poco movidas. Aún así valió la pena ir de noche, porque de día no hubiera tenido el mismo encanto y, por supuesto, no hubiera tenido ese juego de luces y oscuridad como a esas horas de la noche. Las murallas de la ciudad las vimos el domingo antes de coger el autobús a Medina Azhara y de lo planeado solo quedó el palacio de Vianna, pero se podría decir que no paramos en todo el día, así que tampoco lamentamos la visita.
Visita: Junio 2013

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Información para viajar: Lugares Cordoba

martes, abril 25, 2006

La Alhambra de Granada - España

La Alhambra
Este lugar merece un espacio aparte porque, aunque dentro de la ciudad de Granada, La Alhambra por si sola constituye una isla apartada del resto de la ciudad.
En lo alto de la montaña se coloca como mirador de la ciudad, vigilante. Observando todos los movimientos de la ciudad y el rio que baña sus pies.
La Alhambra fue Palacio, ciudadela y fortaleza, residencia de los sultanes Nazaríes y de los altos funcionarios, servidores de la corte y soldados de elite.
Se distinguen cuatro zonas: los Palacios, la zona militar o Alcazaba, la ciudad o Medina y la finca del Generalife, todo ello unido a los jardines y huertas que rodean todos los monumentos, convirtiéndose en un jardín enorme.
Si por ejemplo Versalles tenia por un lado el palacio y después se distinguían sus grandes fuentes, bosques y jardines. La alhambra es en sí un conjunto de jardines en los que se van entremezclando diferentes palacios y fortalezas.
Nada más entrar podemos elegir subir una cuesta de frondosos árboles o seguir otro camino, también marcado por los arboles, pero menos en cuesta, llamado paseo de las torres. Si tomamos ese camino vamos en dirección a la Medina.
En la Medina se encuentran diversas torres, un palacio árabe y jardines. Como ya he comentado básicamente la Alhambra es un jardines con diversas edificaciones.
De la Medina llegamos a la zona de los palacios, donde, como su propio nombre indica, se localizan diversos palacios de distintas épocas, como el renacentista Palacio de Carlos V o los palacios Nazaries.
Esta zona esta repleta de arquitectura de diversas épocas bastante bien conservada que es agradable de observar, de distinguir los pequeños detalles y estructuras, y la combinación de la naturaleza y las vistas combinadas con los edificios. Las vistas desde los palacios dan al boque de San Pedro, con el rio de fondo y las pequeñas casas típicas ofrecen un paisaje de postal. El principal problema es que la zona es bastante pequeña en comparación con los miles de visitantes que van a verla.
La Alcazaba se encuentra al lado de la zona de los palacios, en la punta de la Alhambra. Es la zona militar como se puede apreciar en su estructura firme y sin decoración, aunque desde esa zona de obtiene una perfecta vista del pueblo de Granada. Si uno se fija bien puede ver las Casas-Museos de la ciudad de Granada.
En la otra punta de La Alhambra se encuentra el Generalife. Fuera del recinto amurallado se encuentra una zona de huertas, fuentes y jardines que nos van llevando hasta una pequeña casa donde lo más destacable son sus fuentes y jardines combinados con sus arcos árabes. Y como curiosidad, en las paredes de sus pasillos se conserva un dibujo del Jugo y la Flecha.
Lo último a destacar es la salida de la zona amurallada y del generalife, donde se encuentra la cuesta de Gomerez. Rodeada de arboles que crecen sobre las murallas de la alhambra y escoltada por las aguas que discurren a sus lados, esta cuesta te lleva hasta las pequeñas casas granadinas que te van adentrando en el pueblo. Un paso atrás en el tiempo.
Eso si, puedes bajarla pero no es recomendable subirla, a menos que estés acostumbrado a la escalada.

Lanjaron - España

Lanjaron

El pueblo del agua.
Este pueblo, famoso por su agua y su balneario, es un lugar de turismo para perderse solo por un par de horas.
Situado en lo alto de una montaña, en su casco histórico conserva un trazado islámico a base de calles estrechas y en pendiente, donde la sombra te cobija del fuerte sol de montaña que se muestra en verano.
También se pueden ver desde el mirador del pueblo los resto de un castillo árabe. Según información turística construido en el siglo XII y XIII.

Granada - España

Granada 

EN CONTRUCCION

Plaza Nueva, Catedral, El generalife, La alhambra, Palacio nazarí, palacio de Carlos V,
Visita: años 90

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jueves, marzo 09, 2006

Palos de la frontera - España

Palos de la Frontera



EN CONSTRUCCION

La visita principal a este lugar era ver la replica de las tres carabelas que salieron de aquí camino a una nueva vía para comerciar especias y acabaron descubriendo América.

visita: Años 90

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El Rocio - España

El Rocio

EN CONSTRUCCION

Recuerdo que era pleno verano y aún así tuvimos que llegar pantalón largo porque nos avisaron el día de antes que no podríamos entrar a la ermita del Rocio en pantalón corto (menos mal que avisaron porque realmente no hacían como en el Pilar que pese al cartel que lo prohíbe dejan a la gente entrar como quiera vestida, aquí si que fueron rigurosos con nosotros.

visita: Años 90

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Huelva - España

Huelva

EN CONSTRUCCION

Curiosamente esta es la ciudad de la que menos recuerdo guardo en mi memoria.

visita: Años 90

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Matalascañas - España

Matalascañas


EN CONSTRUCCION

Como olvidar que junto a este pequeño pueblo, conocido pro sus complejos hoteleros a pie de playa monté pro primera vez a caballo.

Visita: años 90

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Información para viajar:

Doñana - España

Parque Nacional de Doñana

EN CONSTRUCCION

Algo que no puedo olvidar y siempre tendré en mi memoria es como recorrimos a toda velocidad la playa del parque en el autobús mientras a nuestra derecha veíamos el humo y el fuego de un incendio que había surgido en el parque.

Visita: años 90

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Información para viajar:

Sevilla - España

Sevilla - España 

EN CONSTRUCCION

En construcción:
Recuerdo subir andando la rampa de la giralda, las vistas desde arriba son increíbles.

Visitas: La Catedral, La Giralda, Puente de Triana, LA Torre del Oro, La plaza de España, etc

Visita: años 90

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