Canet de Mar - Feria Modernista - España

Canet 
de Mar

La única recreación de este año fue en Canet de Mar, donde fui acompañada de mi tía. Yo había estado en un par de ocasiones en Canet de Mar como buenas y malas experiencias, pero es un lugar con rincones para pasar el fin de semana. Lo cierto es que tanto el viaje como de ida como de vuelta nos fue bordado, pese a los problemas continuos de retrasos en los trenes llegamos a Barcelona en hora, no pillamos apenas fila para sacar los billetes del cercanías y nada mas cogerlo conseguimos llegar al andén con tiempo para coger enseguida el tren a Canet de Mar. El trayecto como siempre, lleno de turistas, con vistas al mar estuvo entretenido. Cuando llegamos a Canet el alojamiento no estaba lejos y fueron muy amables de dejarnos entrar antes de tiempo para dejar la ropa extendida. Al final entre unas cosas y otras se hizo la hora de la comida y preguntamos en el alojamiento donde comer bien, más bien fue, el bueno, bonito y barato. Y la verdad es que el lugar que nos recomendaron, El Moli, estaba cerca, buena comida y precio de menú bueno (nada que ver para ser Cataluña). El único problema es que para ser finales de septiembre hacia un calor de verano, así que todas las veces que nos vestimos de época pasamos bastante calor, pero mejor eso que la lluvia (que era el pronóstico de la siguiente semana). Para la tarde nos vestimos de negro, ya que podíamos llevar tocados en vez de sombreros, y salimos a pasear, entramos a la iglesia, vimos la plaza junto a la iglesia donde ya estaban montando los tenderetes para la feria modernista, y paseando hasta la calle principal entramos a la oficina de turismo en la parte baja de la casa de Lluís Domènech i Montaner , como veréis en su página web normalmente no abren por la tarde un viernes pero como era la Feria modernista estaba abierta, así que entramos a visitarla. Era la primera vez que la vería completa ya que como digo, su horario es bastante restrictivo, no tanto como el castillo, pero no es que este abierta cuando se quiera, así que las veces que estuve no pude hacer una visita completa. Esta es la casa de Lluís Domènech i Montaner, autor del Palau de la Música Catalana y del Hospital de Sant Pau, y por tanto quedan en ella detalles de la arquitectura modernista, las bonitas vidrieras del balcón principal, y el taller que es otra casa conectada por un patio con la primera. Al ser una segunda residencia y taller no tiene tanto detalle como las obras del autor, por lo que el precio para entrar a verla es asequible. Me defraudo un poco si comparamos con los interiores de alguna casa que vi en la feria modernista de Terrasa, pero si es cierto que es mucho más cómodo pasear durante la feria modernista por Canet que por Tarrasa. Por la noche tuvimos un pequeño incidente, como mi tía y yo estábamos solas le pedimos a una mujer que nos había elogiado por nuestras ropas que nos hiciera una fotografía juntas y la pobre se cayo con tan mala suerte que se dio en la cabeza y hubo que llamar a una ambulancia. Al día siguiente habitamos quedado con el grupo de Nautilus, así que madrugamos, y tras vestirnos salimos a desayunar camino al cementerio de Canet. Ya había estado en él y para ser el cementerio de un pueblo tiene un par de enormes panteones bonitos. Y además había bancos y sombra para esperar sentadas al resto, que dado el calor era de agradecer. Mientras estábamos de tertulia y picnic en el cementerio paso un tour de turistas con guía pro el cementerio, y tras entretenernos un poco regresamos hacia el centro del pueblo, parte del grupo entro a la casa de Lluís Domènech i Montaner, mi tía como ya entro por la tarde no le aparecía volver a entrar, así que me quede con ella tomando algo fuera mientras se hacia la hora de la comida. Para comer habíamos reservado dentro de 6Q Restaurant, una casa modernista diseñada por Lluis Domenech. En ella solo estuve dentro una vez, y solo en las puertas de la entrada (la primera vez que fui a la feria modernista), así que no había llegado a ver sus salas, con su increíble chimenea, sus cuidadas vidrieras y artesanado de madera. Además de todo ello comimos muy bien y no tan caro como cabría esperar. Después salimos a la terraza a disfrutar de las flores y el exterior de la casa. Tras ello fuimos caminando por el pueblo de camino a una tienda de aspecto antiguo modernista, y luego subiendo por una calle una de las casas estaba abierta, y el dueño nos invito a pasar y ver toda la casa que había reformado él mismo, pequeñita pero al ir recuperando detalles modernistas quedaba muy mona, el dueño nos invitó a un café y tertulia. Tras terminar el café seguimos camino a la calle de los cien escalones, y de ahí llegamos a la catedral. Y luego volvimos para ver la pianola. Al final del día nos hicimos un recorrido muy completo del pueblo, con experiencias nuevas, así como otras programadas. Por la noche nos acercamos al pequeño paseo marítimo que hay junto a la playa, mientras disfrutábamos de un helado. Como de costumbre Canet de Mar seguía aportando momentos de buen fin de semana, con algún susto como el de la caída de la mujer, pero lo dicho, buenas y malas experiencias.

Visita: Septiembre 2026
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