Presentación

Curriculum Viajero - Presentación

"Si te cansas de esperar, puedes hacer un viaje. Puedes ser el extranjero que llega a la ciudad" Mary Morris "Pero allá...

domingo, agosto 19, 2018

Visita teatralizada Alfonso I el Batallador Zaragoza - España

Visita teatralizada Alfonso I el Batallador Zaragoza

Antes de nada decir que no hago publicidad de nada, los que me leéis asiduamente sabéis que solo nombro las agencias si las recuerdo y el tour me ha gustado, y da la casualidad que de todas las visitas que he hecho con Gozate, ninguna me ha decepcionado. Pues así es, otra visita teatralizada con Gozarte, esta sale cerca de casa y hace una noche de verano "fresca" para mi gusto dado que se ha levantado aire, pero así apetece más caminar y aunque tendremos sitio donde sentarnos, el tour dura dos horas enteras, y esta visita no consiste en ver monumentos sino en historia y entretenimiento, que por algo los actores se han llevado varios aplausos durante toda la visita. Aplausos merecidos, todo hay que decirlo. Empecemos por el por qué una visita sobre un personaje: Alfonso I el Batallador. Y es que hace mil años nació el reino taifa de Saraqusta y hace 900 años fue Alfonso I, rey de Aragón quien conquistó la ciudad. Así que conmemorando esos 900 años empezamos la visita junto a la Seo, que antes de la conquista de Alfonso fue la mezquita de la ciudad. Aquí comienza la introducción histórica y geográfica de cómo estaba la península antes de que empezara toda la histórica. De un lugar de La Seo nos movemos a otro donde alguna gente pueda sentarse y ahí nos aparecen el mismísimo Alfonso y Urraca, pero mejor no cuento todo lo que nos dijeron porque quitaría la gracia de quien quiera hacer la visita, solo que doña Urraca tenía mucho genio y que los almorávides les daban mucho mal. De aquí nos fuimos desplazando por la historia de la reconquista y nos movemos junto a la Lonja para descubrir lo que ocupaba la Saraqusta de la época musulmana (cuyas ruinas hay bajo el paseo de la Independencia de Zaragoza). Por no contar la historia vamos a desplazarnos al Ayuntamiento donde hablamos de esos homenajes en cuadros, esculturas y gigantes que tiene Alfonso el Batallador. Y es que entre los gigantes de Zaragoza se encuentran Alfonso y Urraca, que menuda vida tenía la mujer, pero lo dicho, mejor no os cuento. Es muy interesante cómo he aprendido mucho sobre la historia (y los gigantes) que desconocía, y además de una forma divertida, porque por supuesto las risas en estas visitas no faltan, y Urraca daba mucho de qué hablar (que menudo par). Del ayuntamiento nos vamos al Pilar porque en el museo marianista se encuentra el cuerno regalo de la esposa de Gastón de Bearn (un colmillo de elefante labrado) y aquí van otros dos gigantes que desconocía; uno es Gastón y otro la dama bearnesa. Y es que, siguiendo con las vicisitudes de Alfonso, que nos va contando en la visita, con una bula papal consiguió la ayuda de guerreros franceses que habían estado en las cruzadas, y por ayudar en la conquista de Saraqusta le regaló la ciudad a Gastón de Bearn, de ahí la importancia para la ciudad. Y cuando muere Alfonso (ya llegamos a su fallecimiento que no todo son las 29 batallas) dejó toda su herencia (un reino que había duplicado en tamaño) a tres órdenes religiosas (así luego se montó el lío que se montó) y de aquí vamos a San Juan de los Panetes, porque esta es una de las ordenes receptoras de la herencia, y aquí ya Urraca y Alfonso (en espíritu) dan el broche final a la visita. Y no he desvelado muchos detalles para quien se anime a hacer la visita, porque más que monumentos es historia y teatro para pasar un buen rato aprendiendo. En la fotografía tienen esas caras porque era el momento en que dudaban sobre sus nombres (antes eran Urraca la Temeraria y Alfonso el Batallador y ahora serían la feminista y el gay).

Visita: Agosto 2018

Mis imágenes: pendiente

Información para viajar: Gozarte

sábado, agosto 11, 2018

Recreación Llegada del Tren a Ayerbe 1891 - España

Llegada del tren a Ayerbe 1891 

El domingo salimos de viaje en el tiempo, madrugamos para acércanos a la estación de tren y tomar el canfranero (como llamamos al tren que hace el trayecto Zaragoza-Canfranc). A este viaje se apuntaron mis tíos con los que he hecho más de una excursión porque mi tía no para quieta. Tanto ella como yo íbamos recreando la época (no es la mejor fecha dado que estábamos pasando una ola de calor por toda España) y mi tío iba a disfrutar de la fiesta, que para eso están las recreaciones públicas. Con la excusa de que mi bolsito es muy pequeño y que mi tía hace muchas fotografías no llevé la cámara, así que no tengo muchas fotografías que compartir. Para lo faltar a la rutina los vagones del tren eran los tres viejos vagones usuales, nada de vagones modernos no vaya a ser que entremos todos los viajeros sentados. Porque efectivamente, al igual que cuando viajé a Jaca en mayo para la recreación de los tercios, los tres vagones tuvieron gente. Aunque no se llenaron completamente (hasta no caber sentados) hasta que llegamos a Huesca. En Zaragoza montamos unas ocho personas con destino Ayerbe y su recreación de la llegada del tren por primera vez en 1891. En Huesca subieron varias personas que habían ido expresamente a Huesca para subir ahí al tren y recrear el momento, y fue aquí donde los vagones se quedaron pequeños, aunque la mayoría de los viajeros nos apeamos al llegar a Ayerbe. En nuestro vagón se sentaron dos mujeres ataviadas como mi tía y yo de los pies a la cabeza al estilo cercano a la época de 1891 que iban con tres pequeños; dos niñas y un niño más majos con sus trajes y muy tranquilos. Eran unas señoras de Ayerbe que vivían en la capital (Huesca) e iban al pueblo a ver a su familia ya que se podían permitir el primer viaje en tren. También subió una mujer sufragista que iba por los vagones gritando y pidiendo el voto por la mujer. Y en el mismo vagón que nosotros iba una maestra inglesa que conversó con los niños en su mitad inglés – español. También tuvimos al mosén, el señor cura de la época que subió a bendecir el viaje en ese nuevo invento que lo iba a llevar tan rápido y cómodo a su pueblo. Y durante el trayecto tuvimos el encuentro con una mujer que había subido desde Zaragoza para vender su mercancía, ricos paños a buen precio, y otra loca que buscaba desesperada al paquetero porque tenía muchos paquetes que llevaba de la ciudad al pueblo y necesitaba que se los bajaran. En cada vagón se fueron leyendo, por turnos, los relatos ganadores del primer y segundo premio del concurso de relatos de la Asociación, por lo que sin darnos cuenta llegamos a Ayerbe donde nos esperaba todo el pueblo, el señor alcalde, y hasta los gigantes del lugar para celebrar este hecho histórico en el que Ayerbe tuvo por primera vez tren en 1891. Cuando bajamos al andén de Ayerbe casi no podemos movernos de la gente que había esperando para ver este histórico momento. Los paquetes volaron por el aire y ahí estaba el pastor, el carbonero, las mujeres del pueblo con los niños vendiendo huevos, magdalenas y otros productos artesanales para los agotados viajeros. La estación de Ayerbe es una casita (usualmente cerrada por el poco trayecto de viajeros, dado que solo hay una vía y poco servicio) y al lado hay otra casita de ladrillo con ventanas que está cerrada, y que era la antigua taberna para la llegada de viajeros, y luego hay un camino de piedras que lleva hasta una acera con dirección al pueblo. Después de un rato paseando por el por el andén entre viajeros y foráneos, el alcalde dio un discurso, como en la época, para celebrar la llega del progreso al pueblo, y luego otro de nuestra época (del 2018 y no del 1891) para reivindicar la apertura del Canfranc (cerrado desde 1970). Tras el discurso los músicos, que estaban a la sombra de los árboles que rodeaban la estación, nos tocaron unas jotas y en el andén del frente, con el paisaje de la Hoya de Huesca extendiéndose ante nosotros, nos deleitaron, a foráneos y visitantes, con el baile de una jota. Tras la música y baile, como toda celebración merece, nos ofrecieron, a la sombra de los árboles, tortas y vino (o agua fresquita quien no quisiera vino). Y entre comida y bebida, y la unión de la búsqueda de sombra durante la ola de calor nos fuimos conociendo. También se podía comprar tickets para comer con la asociación, así que todos los recreadores y los no recreadores se unieron a la comida, que costaba doce euros, y además te regalaban una bolsita de tela con la imagen de la recreación de Ayerbe 1891. Tras un rato de “picnic” junto a la estación nos guiaron a ver la sala de arte que han abierto los artistas de la zona. Nosotros íbamos con el grupillo de recreadores que tenía conocidos del pueblo así que fuimos con ellos a la plaza del pueblo a tomar algo fresquito y a comprar tortas de Ayerbe en la panadería. Porque si no lo había comentado las tortas de Ayebe son famosas y la gente de otros pueblos baja a Ayerbe a comprar el pan, así que hubo que hacer algo de fila pero al final todos nos fuimos con las tortas a tomar algo a la plaza. Después de tomar algo visitamos los portales, la campana y la torre, y después entramos a la sala de exposiciones que seguía abierta (todo arte moderno). Tras la visita marchamos hacia el lugar donde se celebraba la comida, en el SEMPA, y en esa gran nave pudimos ver a los gigantes ya recogidos, a algunos recreadores que ya se había cambiado de ropa, y el rancho que estaban haciendo para comer. Estaba muy bueno (para mi gusto al menos) y se podía repetir, también había ensalada y helado de postre (también se podía repetir). Tras la comida hubo cantos, jotas, y por fin un sorteo, pues había vendido boletos al entrar al SEMPA. A ninguno de los de Zaragoza nos tocó nada de los productos de Ayerbe pero así pasó la tarde y luego tuvimos la presentación del libro Objetivo Canfranc, y es que Canfranc es una mina de oro para los escritores desde hace años, entre el oro los nazis, el wolframio, los refugiados judíos que escapaban ocultos de Francia, los espías de la resistencia, etc. Y tras la presentación nos despedimos de los que se quedaban y marchamos hacia la estación de tren, el paseo junto a los juncos y las pajas eran como paisajes de Soralla pero sin mar, los tanques antiguos de agua enormes y la solitaria estación invitaba a viajar en el tiempo, aunque entre el corsé, las enaguas, los guantes, el vestido, el sombrero y la ola de calor uno podría acabar desmayado. El tren salió con media hora de retraso, el motivo es que el de ida estaba retrasado y como solo debe haber una vía había que esperar a que llegara para que nosotros pudiéramos salir, al menos el tren (otra vez de tres vagones) tenía aire acondicionado. Solo que para terminar el día el aire acondicionado se estropeó (normal, siendo tan viejos y haciendo tanto calor), los vagones otra vez se llenaron hasta no tener donde sentarse y tras 2 horas y media (84 km) sin aire acondicionado, el viaje fue una auténtica recreación. Al final fue un domingo muy entretenido y recomendable, para repetir si vuelve a surgir.

Visita: Agosto 2018

Mis imágenes: No hay, las hizo toda mi tía porque viajé sin cámara ni móvil

Información para viajar: Pendiente

Fotografía de entrada: María José Gracia Imaz

miércoles, agosto 08, 2018

Fendgu. La ciudad de los Fantasmas - China

Fengdu, Ciudad de los Fantasmas es una de las paradas de algunos cruceros por el río Yangtse.

La leyenda se remonta a la dinastía Han cuando dos oficiales, Yin Changsheng y Wang Fangping, se recluyeron aquí como monjes taoístas alcanzando mas tarde la inmortalidad. Durante la dinastía Tang, unieron sus dos apellidos Yin-Wang, que significa "Rey del Infierno". Desde entonces mas de 70 templos llenos de estatuas representando demonios terroríficos y amenazantes se han construido en la zona, que ahora se conoce como la Ciudad Fantasma. El mas grande de todos ellos, el "Templo del Rey de los Infiernos", se encuentra en la cima del Monte Pingdu, a donde se puede acceder en teleférico. Hay estatuas de gobernadores, jueces, fantasmas, una sala con instrumentos de tortura, y otra con dos estatuas de Yan y Wing jugando al ajedrez. 



Voy a describir mi visita en mayo del 2009. El primer pensamiento fue de “mas escalones no” el segundo fue “esto es más chino”. La ciudad de Fendgu se divide en dos, la ciudad llena de edificios como lo es la ciudad moderna, donde atracamos, en la orilla opuesta es la ciudad antigua y visita turística que esta, por cierto, cayéndose a pedazos. lo que si hay que decir en su favor es que estaban en obras en todas partes arreglándola. Y ahí estaba yo haciendo fotos a las obras y los obreros. 



De camino a la entrada de los templos hay toda una calle llena de mercadillos de todo un poco, sobre todo comida que a las 6.30 de la mañana a mi no me entra pero que los chinos comían sin problemas, sentados tranquilamente un bol de fideos u otras “delicatesen chinas”. Lo más destacable es que no puedes ni mirar dado que en cuanto miras te acosan para que compres y no te dejan tranquilo, son tan agobiantes como los árabes, a veces creo que incluso mas y odio ese tipo de venta a presión, consiguen lo contrario, si pudiera mirar compraría mas que si cada vez que veo algo me empiezan a agobiar.





Entrando subimos por el funicular hasta los templos. Nada más llegar la vegetación cubría parte de los templos y hacia el lugar mas especial, no por los templos, que al final todos tienen rasgos muy parecidos entre si, sino por el adorno exterior al lugar. Los edificios eran muy coloridos al igual que las figuras, pero no todos conservaban el color igual aunque con tanto humo de las velas era normal. 

En la entrada había en medio del patio tres puentes. Cada puente daba algo a quien lo pasaba, el del medio, si lo cruzaba un apareja con las manos cogidas daba felicidad conyugal, el de la derecha era riqueza y el de la izquierda salud. los australianos a la ida cruzaron el del medio, y a la vuelta ella el de la riqueza él el de la salud, diciendo que si ella moría él como tendría salud podría heredar su riqueza.



La colección de edificios y figuras es impresionante, una pena, como digo, lo de que no estuviera en perfecto estado de conservación, pero la visita merecía la pena. Había un circulo con una piedra y era para hacer ejercicio con ello, como pude ver a un chino de allí. Digamos que era su forma antigua de hacer como pesas pero arrastrando la bola.



Las pinturas y figuras de demonios me recordaron a los demonios de los mangas japoneses o de la serie Inuyasha, supongo que en China, como orientales, también son iguales sus demonios y fantasmas. Hay un paseo frondoso lleno de figuras de demonios, algunos limpiándose los dientes con un brazo amputado (de alguna de sus victimas se supone) y al fondo se ven los tejados de los templos que tienen figuras flotando sobre nubes, esos eran espíritus con aspecto menos demoníaco, pero no hay porque fiarse.




A la entrada del templo donde se aloja el Rey de Jade hay un cuadrado con una piedra redonda en el centro, esto es para medir la bondad de una persona. Uno de sube a la bola redonda e intenta aguantar con un pie estirado y el otro sobre la piedra, cuanto mas aguantes más bondadoso eres. Yo con mi equilibrio no soy una persona muy bondadosa, debo ser apta por los infiernos de Fendgu.

 Al entrar al templo una fila de demonios te da la bienvenida, se dice que puedes mirar a cualquier lado menos al frente, hacia los ojos del emperador de jade que espera al final del templo dar su sentencia. Se dice que si miras los ojos del emperador ya no puedes regresar. A los laterales de la salida del templo podías encontrarte con una visión del infierno en forma de pequeñas y grandes figuras.




Luego más casas, pagodas, templos, y unas vistas espectaculares desde lo alto de la montaña.