Ribadeo - España

Ribadeo

Después de visitar la playa de las catedrales, marchamos a comer a Ribadeo, aunque las guías recomendaron restaurantes yo traía mi propia comida y el día apuntaba a sentarse al sol a disfrutar, es más, una vez llegamos a la plaza mayor me compré un helado de postre. Este pueblo es famoso por los indianos gallegos han tenido que emigrar y al volver ricos han construidos sus palacetes en su tierra. Lo esperado era ver estas construcciones realizadas por los que regresaron, pero la gran mayoría de ellas estaban rodeadas de andamios, así que poco pude ver del pueblo indiano, afortunadamente hacía un buen día y eso lo compensó porque ese pueblo tiene unas vistas fabulosas. Dejando atrás la plaza mayor y viendo que la mayoría de las casas no estaban visibles me fui a la Capilla de la Trinidad. Construida en el siglo XII por Fernando II sobre las antiguas murallas de Ribadeo, esta capilla conserva un precioso retablo barroco con tallas de diferentes épocas en su interior. Al lado de la capilla se encuentra el Parque de la Atalaya un pequeño espacio verde con dos antiguos cañones que servían para la defensa de la ciudad y una atalaya desde donde obtendrás las mejores vistas del Puerto, la Ría y el Puente de los Santos. Estaba completamente sola así que disfrute de los bancos con unas vistas privilegiadas, además debido al buen día se podía ver Asturias enfrente de la ría como si pudiera tocarse, con sus colinas verdes brillantes bajo el cielo azul. Es una vista espectacular, un lugar muy recomendable y que comenzó a compensar la visita, ya que las casas de Ribadeo no estaban disponibles. De aquí baje andando al puerto de Porcillán, este antiguo puerto pesquero convertido en recreativo es perfecto para dar un paseo a orillas de la ría y ver alguno de sus edificios más históricos como la Antigua Aduana y un antiguo pazo de principios del siglo XVIII, que ocupaba el tercer puesto en recaudación del antiguo reino de Galicia, las vistas desde aquí también son buenas, porque con un día soleado se puede ver las playas y las montañas de Asturias en la frente de la ría que es Galicia así como el faro Illa Pacha y la pasarela de madera roja que se utilizaba, con la ayuda de una grúa, para traspasar directamente la carga de hierro procedente de la minas de Vilaoudriz, de los vagones del tren a las grandes embarcaciones situadas debajo y evitando de este modo que tuvieran que entrar en la ría. Para terminar la ruta por el puerto subí las escaleras hasta la Capilla de San Miguel, considerado otro de los mejores miradores de Ribadeo y tras disfrutar de las últimas vistas de la costa marche de vuelta a la estación de autobuses para tomar el bus de regreso a La Coruña.

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Playa de las Catedrales - España

Playa de las Catedrales

Finalmente, después de salir de Lugo acabamos en la caravana de coches para acceder a la playa de las catedrales en la hora punta; con la marea baja. Luego de estar una hora y media ahí es cuando comenzaba a subir la marea y más difícil moverse sin mojarse del todo. Y yo fui en el peor día de todo el año que se puede ir a visitar la playa. En todos los sitios lo dice, que verano y semana santa es la peor época, pero de las veces que fui a Galicia y Asturias siempre se me quedó este lugar fuera, así que decidí aprovechar que no trabajaba en semana santa para coger un tour (recordemos que no conduzco) y visitarla. Los meses de julio, agosto, septiembre y el puente de Semana Santa se pueden reservar plazas hasta 30 días antes de la visita y esto viene incluido con el ticket del autobús lanzadera que sale desde el centro de Ribadeo en verano (si puedes llegar por tu cuenta al pueblo, que tiene estación de autobuses, pero ya sabes, vas a perder todo el día disfrutando al final lo mismo que yendo en tour). El problema viene dado porque el aforo máximo fijado por la Xunta de Galicia es de 4.800 personas cada día y como todos vamos en la marea baja que es cuando se puede andar pro la playa ya que en marea alta no hay por donde caminar porque lo cubre toda el agua, pues viernes santo es el peor día de todos, solo hay gente, casi más gente que arena. Pero si algo quieres algo te cuesta, y esta era una oportunidad única, así que sin ninguna pena marche a verla, y la verdad es que mereció la pena. Aunque pensaba que todo el mundo sabía que la Playa de Aguas Santas, o como se conoce popularmente, la Playa de las Catedrales, declarada Monumento Natural necesita reserva, aún en la entrada a las escaleras que bajan a la playa llegaba gente donde en el control le preguntaban si tenía reserva y la gente decía que no. Ya que te preparas para ir hasta ahí al menos mira un poco la situación. Otra cosa es que seas de ir con tours o que no tienes prisa y si no puedes ese día vas a la semana siguiente, pero si no es el caso, al menos mirar algo. Cuando llegamos al aparcamiento bajamos directos a la escalera, en los laterales hay un pequeño césped con meses para picnic y enfrente un bar con terraza y vistas espectaculares desde arriba, bajamos las escaleras en procesión, una procesión para subir y otra para bajar, lo normal en semana santa ir de procesión. Una vez abajo te pones a recorrer la arena blanca y si quieres seguir avanzando te encuentras una gran rosa o una zona con ya agua que inunda uno de los arcos. Gente en bañador y pantalón corto pasaba por debajo de uno de los arcos naturales de la roca mojándose, pero el agua del océano no es una opción para una persona friolera como soy yo así que me fui a hacer fila en la roca, porque no es que fuera complicado solo que había tantas personas que había que hacer fila para poder subir y bajar. Lo bueno es que fui con las botas de trekking de las resistentes al agua, así que ni resbalones ni mojarme, si hubiera llevado escarpines o descalza como muchos no hubiera llegado al final, no se andar con todas esas rocas punzantes. Una vez salvado ese escollo me acerqué a ver uno de los arcos naturales, el que estaba inundado por el agua, azul y limpia del océano, y donde lo complicado era sacar una fotografía sin personas posando. Y luego continué hasta el final donde iban descubriéndose más y más arcos de piedra naturales, esas formaciones rocosas que evocan a los arcos de las catedrales y por eso la playa recibió este nombre. Puede que hubiera mucha gente, pero la verdad el lugar valía la pena la visita, ya que el color del agua, la arena y las formaciones rocosas valía la pena, aunque estuviera todo lleno de carteles amarillos de avisos y lleno de gente. Lo cierto es que tengo muy presente que yo tuve la suerte de ver la ventana Azul de Malta que ya no existe para muchos viajeros, y que no podré ver la impactante playa negra de Islandia como hace unos años debido a la cantidad de arena que se llevó el ultimo temporal... la naturaleza es viva y cambiante así que si quieres ver este lugar y no lo tienes cerca y accesible como en mi caso, no te lo pienses mucho porque cualquier día puede desaparecer.

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Lugo - España

Lugo

Este día festivo es cuando el tour a la playa de las catedrales salía, visitando Lugo y Ribadeo, lugares en los que no había estado. Nuevamente me encuentro que tras el reciente cambio de hora se nota una gran diferencia entre el este y el oeste, son las ocho de la mañana y es noche cerrada cuando en Zaragoza de siete a ocho veo el amanecer y cuando llego a la oficina a las ocho ya es de día. Aunque el día anterior hizo bueno el día pareció estropearse en cuanto entramos en Lugo. una niebla y nubosidad invadió todo el lugar, nada más parar en la estación de autobuses de Lugo, donde se nota que esta ciudad es como un pequeño pueblo, el día demostró ser como un día de invierno, aunque estaba abrigada como en la Patagonia chilena no tuve frío excepto en las manos, ya que no llevé guantes y se me quedaron heladas solo el pequeño espacio de tiempo que dedicamos a ver la ciudad. lo cierto es que parecía una ciudad inglesa tan gris y fría. De la estación de autobuses se llega a una de las puertas de la ciudad, tras traspasarla subimos a la muralla para acercarnos al único torreón que queda gran parte de su estructura original en pie, con tres ventanas. El resto de la muralla se conserva con la pizarra hecha por los romanos, pero los torreones están incompletos, todos menos ese. Sin duda el elemento principal de la ciudad es su muralla romana, que tiene 2 kilómetros para recorrerla y como dijo la guía está y declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es la única romana en el mundo que se conserva intacta en todo su perímetro. Fuimos caminando desde aquí disfrutando de las vistas desde la muralla hasta llegar a la puerta de Santiago, con una rampa que da directa a la catedral, más antigua que la de Santiago de Compostela pero que cuesta 8 euros la entrada, así que se quedó fuera del circuito (había olvidado que el norte también era caro). Bajando la rampa y saliendo de la muralla, se ve la puerta con Santiago en lo alto. Dejando la catedral puedes acercarte a la Domus del Mitreo, situada en la Plaza de Pío XII, que es otro de los espacios museísticos con restos romanos más importantes que ver en Lugo. Durante un control arqueológico se encontraron los restos de una lujosa domus romana del siglo II y un templo dedicado al dios Mitra, varios restos se muestran al transeúnte a través de cristales, un poco descuidados. De la plaza de la catedral fui visitando algunas plazas, pero no sé si era el día gris y frío y que era festivo y no había nadie en la calle que no visité mucho más que la muralla.

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La Coruña - España

La Coruña

En La Coruña estuve durante un circuito, pero era la ciudad más barata desde donde coger un tour a la Playa de las catedrales. siempre se me había quedado pendiente ese lugar, así que marche en avión de Madrid a La Coruña y pase el día por la ciudad. El vuelo llegó con quince minutos de adelanto, como eh comentado es el margen con el que juega Iberia para no tener tantos retrasos, por lo que si todo va bien al final legas antes de lo esperado. A las ocho y media ya estaba en la ciudad recorriendo todo, a esas horas y un festivo estaba todo vacío y solo veía algunos turistas sueltos, los que por necesidad están visitando todo. Mi alojamiento estaba junto a un reloj en forma de obelisco, desde aquí me acerqué a la avenida de la Marina, que se caracteriza por sus elegantes edificios de galerías acristaladas, realizadas en madera pintada de blanco. El día estaba nublado y lo recordaba de la otra vez soleada con las blancas galerías que las fachadas posteriores de las casas construidas para calentar y enfriar la casa en función de la época. De aquí me acerco por la calle Maria Barbeito hasta entrar en la Plaza de María Pita, con el palacio que alberga el Ayuntamiento y o la estatua de la heroína local María Pita que luchó contra la armada invencible inglesa comandada por el corsario Francis Drake, y está rodeada de edificios con pórticos. No recuerdo haber estado en esta plaza la otra vez, pero lo cierto es como fue un circuito solo estuvimos de paso, saliendo de la plaza y cruzando la Plaza do Marqués de San Martín se llega al mercado de San Agustín, nada que ver en este festivo y a estas horas, pero lo mejor llega en la siguiente parada, cerca de la plaza de Maria Pita hay una iglesia pequeña, construida en un montículo de estilo romántico, la más antigua en La Coruña, declarada Monumento histórico artístico. La iglesia estaba abierta que teniendo en cuenta que es viernes santo es algo esperable, a su lado en un lateral aparece una señal de Camino de Santigo y es que aquí está el inicio de la variante del Camino Inglés que parte de La Coruña, a pocos metros de esta iglesia se encuentra la casa familiar de la escritora gallega Emilia Pardo Bazán. Muy cerca de la Iglesia de Santiago, adyacente a la Plaza de la Constitución, se encuentra la Plaza del General Azcárraga, rodeada de árboles centenarios y con la Fuente del Deseo en el centro, desde aquí voy a recorrer el puerto marítimo y ver dos de las antiguas puertas de la ciudad mientras voy extramuros de la ciudad, la muralla esta toda cubierta, y es que la ciudad está casi toda en obras, mi próximo destino era el Jardin de San Carlos, un oasis de paz con unas excelentes vistas al puerto y otro de los lugares más bonitos que ver ya que fue un antiguo castillo defensivo en el siglo XIV y en la actualidad encuentra la tumba del general inglés John Moore, que falleció defendiendo la ciudad del ataque de los franceses, y en el tour que cogí por la tarde comentaron que hay un fantasma de una dama inglesa que lo visita todos los años. Pero por la mañana estaba cerrado en obras y por la tarde estaba cortado el paso por las procesiones. Desde la parte baja del castillo junto al antiguo hospital militar de los regulares llego al castillo de San Antón, a estas horas entre las nubes y el sol da un aspecto precioso, muy bucólico. Como era muy pronto todavía pregunté para entra, que es el museo arqueológico de la ciudad, y que sorprendentemente solo cuesta dos euros la entrada. Esta antigua fortaleza, construida en un pequeño islote en medio de la bahía coruñesa, ofrece buenas vistas a toda la zona del puerto y como estaba despejándose también una gran vista de las costas, las verdes montañas, las doradas playas y el azul del océano. También el museo es interesante, pequeño, pero bien aprovechado, donde se aprovecha y se ve el patio de armas, el fato y el aljibe, así como la terraza desde donde tener una gran vista. Como disfruto de los museos a lo que sali del lugar ya había salido el sol, quedaban algunas nubes, pero apenas, lo que mejoro mucho el día. Desde aquí comencé a andar por los 3 kilómetros de Paseo marítimo, mientras lo realizas a parte de las vistas de la costa y el océano al otro lado puedes llegar a ver el cementerio más antiguo de la ciudad, estaba abierto y aunque había gente entrando si paraba seguramente no conseguir llegar al final a la torre de Hércules, así que seguí recorriendo el paseo hasta llegar a la Playa de San Amaro, bonita y pequeña playa de arena dorada y verdes aguas y desde aquí seguí hasta llegar a la Torre de Hércules, considerada el faro más antiguo en funcionamiento del mundo. El lugar, lógicamente, estaba lleno de turistas, afortunadamente en la visita anterior visité y subí a lo alto de la torre, así que como ya había estado me puse a bordear la costa para recorrer los senderos del Parque Escultórico, espacio verde de acantilados, flores, y olas rompiendo contra las rocas, se encuentran hasta 15 obras de diferentes artistas que tratan sobre temáticas mitológicas, relacionadas con el mundo del mar y la navegación, como La Caracola, los 12 Menhires y la escultura de Hércules sobre la nave de los argonautas, entre otras. Uno de los edificios más curioso es el antiguo cementerio árabe, que ahora está convertido en el museo de las palabras y digo curioso porque vi dentro escritos donde aparecía la palabra ”cierzo” que no suelo ver fuera de Aragón. Y aunque tenía tiempo para ver más cosas, paré a comer y después hice el registro en el hotel y me eché una siesta, teniendo en cuenta que había salido de Zaragoza a las 00:50 en autobús y no había parado desde que llegué a La Coruña el descanso estaba merecido. Por la tarde salí por el paseo marítimo y me encontré con muchísima gente, recordando que era festivo, jueves santo, y que además hacia muy buen día con un sol que calentaba. Junto al monumento de la Virgen del Carmen, en el paseo marítimo (enfrente también había obras, parece que no hay ni una ciudad de España que se salve de las obras), empezaba el tour de misterios y leyendas de La Coruña. He descubierto que, aunque interesantes, al final ni el de Oviedo, ni el de Palma de Mallorca ni este son de los que llamaría recomendables de no perder, pero si descubrí cosas interesantes como el juego de la oca es el Camino de Santiago francés y que hay marcas de las patas de oca de las iglesias ya que es un mapa del camino de los templarios. Esta fue la parte que más me interesó sin contar con que nunca me había fijado en esas marcas de pata de oca. La tarde siguiente, viernes santo, paseé un poco pro la calle real y aunque quería esperar a ver de noche la ciudad encontré la diferencia horaria entre el oeste y el este. Como recién había sido el cambio de hora se notaba mucho más que en otras épocas del año. Mientras que en Zaragoza a las nueve de la noche ya esta anocheciendo en La Coruña todavía hacia sol, más bajo, pero todavía brillaba bastante, así que tenía que esperar hasta las diez para ver la ciudad de noche y ya entre el frío y que todavía no me había repuesto del sueño y al día siguiente volvía a madrugar lo deje pendiente.

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