Diario 2025: Francia - San Paul de Vence - Dia 2

A San Paul de Vence llegue en tour, no es posible llegar en tren. Este pueblo está en lo alto de una montaña y dice la guía que es el segundo lugar de peregrinación después del monte Sant Michelle y que es un pueblo antiguo muy parecido. Este lugar está lleno de esculturas de artistas modernos en contraste con la antigüedad del lugar y está llena de galerías de arte como recuerdo de la historia artística de este población (Matisse, Picasso, etc).


Nada más pasar la puerta amurallada del pueblo a la derecha hay un plano del pueblo. Lo ideal es girar en la segunda a la derecha, esto te lleva hasta las afueras del centro del pueblo, pero dentro de las murallas. Y aquí tienes el comienzo del camino de ronda, puedes pasear por lo alto de la muralla, como llegue por la tarde en invierno ya estaba atardeciendo el sol dejaba una multitud de colores por la montaña y siguiendo el camino llegas hasta lo alto del cementerio, que tiene una vista de la costa impresionante, que con el atardecer adquiere un tono rosado.

 

El final del camino de ronda da a una de las calles del pueblo, que si empiezas a andar entre sus empedradas calles te llevan por arcos y esculturas modernas que se iluminan con la luz del atardecer. Y así pasas por los baños públicos y consigues llegar hasta la calle que da a la iglesia, tuve la suerte de subir y descubrir que estaba abierta, así que entre a verla antes de seguir callejeando y recorrer la otra parte de la muralla. Sin duda este lugar durante el atardecer es la mejor de las visitas. la guía se disculpó por llegar tan tarde ahora que se hace pronto de noche porque al parecer el lugar es más visitado de día cuando las galerías de arte que están en cada rincón del pueblo están abiertas, todo es cuestión de gustos, a mi me gustó mucho más con las luces del atardecer y sin tanta gente por sus callecitas.

Diario 2025: Francia - Antibes - Dia 2

A Antibes también se puede llegar en tren, es una de las ciudades más antiguas de Francia fundada por mercaderes griegos. Junto al puerto encuentro el mercado navideño, también vallado y controlado y al fondo está el fuerte Carré, en una colina estratégica para proteger el puerto de posibles ataques, y su diseño es típico de las estructuras militares del Renacimiento. Cerca tenemos el puerto de Antibes, que estaba en obras. Presume de ser el puerto deportivo más grande de Europa y está protegido por un impresionante muro fortificado antiguo. Este muro te da acceso a la playa de la Gravette protegida del oleaje. 



 
 
 

Esta playa cuenta con arena dorada, aguas cristalinas y un ambiente tranquilo. Si vuelves sobre tus pasos y cruzas el muro por la puerta de entrada al centro antiguo lo ideal es girar a la izquierda para tener la mejor de las vistas desde lo alto del muro. Desde la esquina se tiene una vista de la fortaleza, el puerto deportivo y la costa. Y desde aquí arriba puedes seguir caminando disfrutando poco a poco de la vista del Cabo de Antibes, un bonito paseo costero que serpentea por la península, brindando vistas panorámicas del Mediterráneo y pequeñas calas y en la punta del Cabo de Antibes se encuentra el Faro de la Garoupe. 

 
 
 
 
 
 

Y es que este paseo marítimo conecta todo el frente costero de la localidad recorriendo las antiguas murallas y es un paseo de lo más agradable con preciosas vistas al mar, pequeños jardines, y terrazas que invitan al relax. Junto a este paseo podemos encontrar el Castillo Grimaldi en Antibes, famoso por haber sido un lugar de residencia de Pablo Picasso y que a día de hoy alberga el Museo Picasso en Antibes donde se exhiben algunas de las obras que Picasso creó durante su tiempo en la ciudad. 


 
 
 
 
 
 

Junto al museo te encuentras la Catedral de Notre Dame en Antibes y una antigua torre sarracena, yo llegué justo cuando estaban sacando el ataúd de un fallecido y metiéndolo en la iglesia, así que no vi el interior. Por aquí ya me fui a ver el interior del pueblo, con sus calles empedradas y sus balcones decorados y de alguna manera acabé en el mercado central de cubiertas de hierro que estaba vacío y recogiéndolo. Este lugar es muy bonito y vale la pena ir con tiempo para disfrutar de las vistas y de lo relajado que es pasear por sus murallas y las vistas de las calas y el cabo.

 
 

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