martes, junio 09, 2009

Fengdu - China

Fengdu (La Ciudad de los Fantasmas)

El día empezaba con nuestra primera parada del crucero, que era Fengdu, Ciudad de los Fantasmas. La leyenda se remonta a la dinastía Han cuando dos oficiales, Yin Changsheng y Wang Fangping, se recluyeron aquí como monjes taoístas alcanzando más tarde la inmortalidad. Durante la dinastía Tang, unieron sus dos apellidos Yin-Wang, que significa "Rey del Infierno". Desde entonces más de 70 templos llenos de estatuas representando demonios terroríficos y amenazantes se han construido en la zona, que ahora se conoce como la Ciudad Fantasma. El más grande de todos ellos, el "Templo del Rey de los Infiernos", se encuentra en la cima del Monte Pingdu, a donde se puede acceder en teleférico. Hay estatuas de gobernadores, jueces, fantasmas, una sala con instrumentos de tortura, y otra con dos estatuas de Yan y Wing jugando al ajedrez. Pero acabando con la historia comenzamos con lo visto. El primer pensamiento fue de “mas escalones no” el segundo fue “esto es más chino”. La ciudad de Fendgu se divide en dos, la ciudad llena de edificios como lo es la ciudad moderna, donde atracamos, en la orilla opuesta es la ciudad antigua y visita turística que esta, por cierto, cayéndose a pedazos. Lo que si hay que decir en su favor es que estaban en obras en todas partes arreglándola. Y ahí estaba yo haciendo fotos a las obras y los obreros. Es un poco friki, recordé a mi padre que trabaja montando conductos de chapa y que cuando subió al empirate state hizo fotos a los conducto de chapa pero es que sus andamios de bambú, sus formas de llevar el hormigón y las maderas, sus sombreros de paja en vez de cascos.... como para no hacer fotos a las obras y los obreros, sin duda es algo genuino del lugar. De camino a la entrada de los templos hay toda una calle llena de mercadillos de todo un poco, sobre todo comida que a las 6.30 de la mañana a mi no me entra pero que los chinos comían sin problemas, sentados tranquilamente un bol de fideos u otras “delicatesen chinas”. Lo más destacable es que no puedes ni mirar dado que en cuanto miras te acosan para que compres y no te dejan tranquilo, son tan agobiantes como los árabes, a veces creo que incluso mas y odio ese tipo de venta a presión, consiguen lo contrario, si pudiera mirar compraría más que si cada vez que veo algo me empiezan a agobiar. Entrando subimos por el funicular hasta los templos. Nada más llegar la vegetación cubría parte de los templos y hacia el lugar más especial, no por los templos, que al final todo tienen rasgos muy parecidos entre sí, sino por el adorno exterior al lugar. Los edificios eran muy coloridos al igual que las figuras, pero no todos conservaban el color igual aunque con tanto humo de las velas era normal. En la entrada había en medio del patio tres puentes. Cada puente daba algo a quien lo pasaba, el del medio, si lo cruzaba un apareja con las manos cogidas daba felicidad conyugal, el de la derecha era riqueza y el de la izquierda salud. Los australianos a la ida cruzaron el del medio, y a la vuelta ella el de la riqueza él el de la salud, diciendo que si ella moría él como tendría salud podría heredar su riqueza. La colección de edificios y figuras es impresionante, una pena, como digo, lo de que no estuviera en perfecto estado pero la visita merecía la pena. Había un círculo con una piedra y era para hacer ejercicio con ello, como pude ver a un chino de allí. Digamos que era su forma antigua de hacer como pesas pero arrastrando la bola. Las pinturas y figuras de demonios me recordaron a los demonios de los mangas japoneses o de la serie inuyasha, supongo que en china, como orientales, también son iguales sus demonios y fantasmas. Hay un paseo frondoso lleno de figuras de demonios, algunos limpiándose los dientes con un brazo amputado (de alguna de sus víctimas se supone) y al fondo se ven los tejados de los templos que tienen figuras flotando sobre nubes, esos eran espíritus con aspecto menos demoníaco, pero no hay porque fiarse. A la entrada del templo donde se aloja el rey de jade hay un cuadrado con una piedra redonda en el centro, esto es para medir la bondad de una persona. Uno de sube a la bola redondo e intenta aguantar con un pie estirado y el otro sobre la piedra, cuanto más aguantes mas bondadoso eres. Yo con mi equilibrio no soy una persona muy bondadosa, debo ser apta por los infiernos de fendgu. Al entrar al templo una fila de demonios te da la bienvenida, se dice que puedes mirar a cualquier lado menos al frente, hacia los ojos del emperador de jade que espera al final del templo dar su sentencia. Se dice que si miras los ojos del emperador ya no puedes regresar. A los laterales de la salida del templo podías encontrarte con una visión del infierno en forma de pequeñas y grandes figuras. Luego mas casas, pagodas, templos y unas vistas espectaculares desde lo alto de la montaña.

Mis imágenes de Fendgu, la ciudad de los fantasmas: aquí

Visita: Mayo 2009

Información para viajar: Pendiente

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