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Diario 2021: España - Ibón de Plan (Aragón)

Marchamos este domingo al Pirineo, para ir variando, la semana pasada fuimos a Teruel, esta semana a Huesca. Vamos al Ibón de Plan o Basa de la Mora, para llegar hasta ahí tenemos dos opciones, subir andando o bien en el coche hasta el refugio. Como subimos en coche el recorrido en coche resulta bastante largo porque el camino es largo de subida por una zona no asfaltada donde es difícil correr mucho. Desde el pueblo de Saravillo podemos entrar a una pista, para ello hay que sacar un ticket, según el cartel hay que sacar si subes en vehículo, si vas a coger setas, y otras actividades varias. 

 
 

Desde aquí hay una pista de unos once kilómetros que nos lleva al refugio de Lavastar, el acceso es complicado, ya que conforme te acercas al refugio aumentan los agujeros en la misma por lo que puede llevarte una hora. También vimos gente en bicicleta y uno andando, pero si en coche 11km son un ahora en otros vehículos os podéis imaginar. Durante la subida no hay que perder de vista los carteles porque hay alguna bifurcación.

 
 

El ibón del Plan también se llama Basa de la Mora, para tenerlo en cuenta. El camino en coche está rodeado de alta vegetación, principalmente pinar, por lo que son muy contadas ocasiones las que se puede tener vistas de la altura a la que se está llegando. Eso sí, cuando se ve hay unas vistas impresionantes. Sabes que estas llegando al refugio cuando encuentras una explanada llena de coches. Desde ahí hay que continuar andando hasta el ibón, esta vez solo unos pocos kilómetros. Como decía llegamos al refugio, y lo principal de ahí no es la cabaña de refugio sino las visas de las montañas y los picos que nos rodean y que se ven sin dificultad desde ahí arriba, ya que los árboles quedan todos más bajos y ya no limitan la vista. Junto al refugio comienza un pequeño camino en descenso, el recorrido hasta el ibón es fácil y vimos a bastantes familias con niños tantos a la ida como a la vuelta.

 
 

El inicio del camino está rodeado por un bosque de pino negro y abetos que conduce hasta el valle. Aquí nos encontramos un manto de flores azules sobre un césped verde y unas montañas de piedras. Las flores están en perfecto estado, de un color tan intenso, también hay otras como cardos, pero de tono violeta claro, uno que nunca había visto. Así llegamos hasta el ibón, ahí la mayoría de la gente está sentada a la sombra, a la orilla del lago. Andando hasta una zona donde sentarnos podemos comprobar lo seco del terreno y las marcas del descenso del agua del lago. Está tan seco que parece la tierra del desierto. Una pena. Nosotros comimos a la sombra de los pinos como el resto de las personas que habían subido hasta ahí y luego decidimos dar la vuelta al lago del ibón.

 
 

El camino hasta la base de la montaña está marcado, por lo que se puede ver fácilmente la cantidad de agua que se ha secado y hasta donde llegaba antes. Entre la orilla actual y la antigua se encuentran unos cuantos troncos de árboles secos y rotos. Una vez cruzamos el pequeño riachuelo que alimenta el lago (sin duda es un año de sequía), el resto del camino hasta dar la vuelta se complica algo más dado que las piedras y los troncos de los árboles se van cruzando entre medias del camino, y como las rocas son grandes, pequeñas, se mueven y otras no el camino se torna lento para evitar caídas innecesarias.

 
 

Aún así es un recorrido que vale la pena porque las vistas del agua cristalina, luego verdosa, luego azul del lago junto con el paisaje de las montañas y los arboles es como una postal. Caminando nos encontramos en el agua una rana (ya habíamos visto varios renacuajos) y el paisaje que sigue siendo precioso. Y así terminamos de dar el rodeo y volver de regreso hacia el refugio. Al a vuelta aún encontramos varios coches que subían al ibón aunque ya era por la tarde.

 
 

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