Estuve un día entero en Niza y me dejé la catedral de San Nicolas y las cuevas de Lazareto por ver, pero todo lo demás lo visité, y siendo solo un día creo que me cundió bastante. Además, tuve la suerte de que, aunque era diciembre, hizo muy buen tiempo y hasta de manga corta en algunos momentos del día iba la gente (y yo arremangada lo que es mucho para mí que soy friolera). Mi alojamiento estaba cerca del casco histórico y la playa, localización perfecta para la visita, el paseo, las comidas, las cenas, e incluso para disfrutar del mercado navideño en la plaza Maesana muy cerca de mi alojamiento.
Por la mañana me acerco al paseo de los ingleses, unos siete kilómetros de paseo marítimo junto a la playa, el sol está medio cubierto por las nubes y el amanecer resulta precioso, en la playa por ahora solo hay unos pescadores. Así que me vuelvo hacia el asco antiguo para empezar a ver la zona, los jardines están tapados ya que han puesto el mercado navideño y esta completamente blindado y con arcos de seguridad y vigilantes para el acceso (como en Monaco) y hay mas seguridad que el control del aeropuerto de Barcelona (en el aeropuerto de Niza si hay control, como de pasaportes al llegar, que como la mayoría éramos europeos y llevábamos nuestro dni o carte de identidade pues tuvimos fila para pasar el control policial, que menos mal que era un vuelo de low cost desde Barcelona).
Y a hacer un turismo por la tarde empezando por el paseo de los ingleses para ir dirección al puerto de Lympia, por el camino se puede ver las playas de guijarros en lugar de arena, aguas son claras de un azul brillante y muy claras, se ven las rocas sin problema.Muy cerca de aquí se encuentra el Reloj de Sol Rauba Capeu y otra parada imprescindible en la visita de Niza son las famosas letras de «I love Niza», que se encuentra al lado del reloj. Desde aquí continuo hacia el puerto pasando por el Monumento a los Caídos que fue excavado en la piedra de la colina en memoria de los 4000 soldados de Niza fallecidos en la Primera Guerra Mundial. Desde aquí hay preciosas vistas del mar con el paseo de los ingleses al fondo o del Faro de Niza que se ve en la distancia porque no es visitable. Y desde aquí, pasando la escultura a un viejo seiscientos lleno de equipaje de verano, un buen recuerdo de cuando comenzó el auge de esta costa.
Desde aquí ya llegamos al puerto de lympia, rodeado de edificios históricos de fachadas color pastel de estilo genovés, y frente al puerto se encuentra la iglesia Notre-Dame du Port, con sus cuatro columnas jónicas y que es más interesante pro dentro que por fuera. Frente a la iglesia hay una fuente moderna de agua potable, vi a varias personas rellenar sus termos botellas de agua, muy buena idea, sobre todo para el verano. Tras llegar aquí volví sobre mis pasos hacia atrás para subir a la colina del castillo, puedes subir andando o en ascensor gratuito, como no es verano ni fin de semana no hay cola para subir en el ascensor, pero por lo largo que es el túnel hasta llegar a las puertas del ascensor esta claro que se deben formar largas colas para subir.
La Colina del Castillo es una de las mejores cosas que hacer en Niza, tiene muchos miradores con diferentes vistas de la ciudad, muy muy recomendable, también quedan restos de varias fortificaciones utilizadas para la defensa de la ciudad, una cascada y el museo naval. El atardecer desde ahí es espectacular, aunque también lo es el color que le da el sol de la tarde a los edificios del paseo de los ingleses, como la opera y otros edificios como hoteles. Pero tras bajar de la colina del castillo lo primero que hago es acercarme al mercado de las flores. Dicen que el mejor momento para visitar el mercado es a primera hora de la mañana, cuando los puestos rebosan de flores frescas, frutas, verduras y productos locales, pero para mí fue cuando ya estaba cerrado porque no me van mucho los mercados.
De aquí pasé por la capilla de la misericordia, y la rue Jules Gilly. Y desde aquí sigo por el paseo de los ingleses para llegar hasta el Hotel Negresco. Por el camino hay bonitas fachadas de edificios de estilo Belle Epoque y varias sillas azules donde la gente se sienta a disfrutar de las vistas, el hotel Negresco es famosos pero su fachada está en reparación o algo porque estaba cubierta por obras así que no puedo comentar mucho al respecto. No continuo por los siete kilometros del paseo sino que regreso a mi hotel antes de que se haga de noche, para luego salir a cenar y ver las luces navideñas y demás rincones.








































































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