Costa da Morte, Cascada de Ezaro y Carnota - España

Costa da Morte, Cascada de Ezaro y Carnota

Tras la comida en Finisterre salimos en dirección a la cascada de Ézaro. Como hacía sol y no llovía paramos en uno de los miradores que hay en la costa para poder disfrutar un rato de la vista de la costa de la muerte con sus verdes costas, sus monumentos de piedra, como antiguos faros, y el mar. Tras el breve descanso nos dirigimos hacia las cascadas de Ézaro, las cascadas más grandes de Europa que caen directamente al mar. Tras pasar por el pueblo y la costa llegamos a un aparcamiento y tras parar pasamos por una central eléctrica para llegar al mirador de la cascada. Y es que el rio que alimenta esta cascada está retenido por tres embalses: Fervenza, Castrelo y Santa Uxía. No había nadie en los miradores de la cascada, y uno puede bajar las escaleras y acercarte hasta la caída de agua de la cascada a través de las rocas. No cae tanta agua como podría esperar pero el guía nos indicó que es debido a la central hidroeléctrica que tiene a su lado (y que tuvimos que pasar para llegar al mirador de la cascada). Donde están las escaleras para bajar hacia la cascada hay varias gradas de madera, están ahí para un espectáculo nocturno que hacen en verano para ver las cascadas iluminadas y con más fuerza de agua, tal y como hacen en Niagara. Tras ver la cascada salimos en dirección a Carnota, donde se encuentra uno de los hórreos más grandes del mundo. El guía nos propuso que pensáramos a quién podía pertenecer, y yo acerté al decir que la iglesia. Bueno, era bastante lógico teniendo tantas iglesias en Galicia que la iglesia fuera la más rica, y antiguamente el grano y los cereales eran riqueza. El hórreo de Carnota forma parte de un rincón muy completo y bonito, pues se haya junto una casa solariega, un palomar y la iglesia de Santa comba (con su cementerio alrededor y unas vistas impresionantes). Los hórreos fueron utilizados desde hace siglos para preservar las cosechas, sobre todo de maíz y patatas. Su separación del suelo hacía posible su conservación sin humedad y su buena aireación y oscuridad hacía que los alimentos duraran mucho más tiempo. Además la separación de los pies del cuerpo, su forma es muy característica porque su función era mantener las cosechas fuera del alcance de los ratones y otros roedores. Tras pasar un rato en el pueblo volvimos de regreso a Santiago, en el camino paramos en un mirador que permite ver toda la costa de la muerte. Normalmente el guía no para ahí debido al mal tiempo pero tuvimos serte y no llovía así que paramos, hicimos las fotos de rigor, y empezó a llover. Tuvimos mucha suerte con el día.

Visita: Noviembre 2014

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