Monasterio de Veruela - España

Monasterio de Veruela

Tras dejar Trasmoz y comer cerca de nuestro destino final nos acercamos al monasterio de Veruela desde el cruceiro que hay frente a la entrada del monasterio. Tras cruzar la carretera nos encontramos con una columna con el nombre de Bequer en ella, esto es porque Bequer fue muy importante para la promoción de este monasterio. Esta era la segunda vez que yo recuerde que entraba al monasterio, pero hacía muchos años desde la primera vez y además ahora disfrutaba de un guía de excepción, apuramos hasta el último minuto (en invierno cierran a las seis de la tarde). Tras atravesar la primera puesta y muralla hay otras murallas y otra puerta que atravesar. Y finalmente tenemos a nuestra derecha un museo del vino y enfrente el camino de árboles de corteza blanca que llevan hasta la iglesia, y en un lateral la entrada al convento. En la pared de la entrada al convento hay una plaza recordando que ahí estuvo Gustavo Adolfo Bequer escribiendo “Cartas desde mi celda”. La iglesia parece mucho más pequeña de lo que es en realidad. Entramos al monasterio y tras pasar a una sala museo sobre los hermanos Beque rue tanto bien hicieron a este monasterio y a esta zona pasamos a la iglesia por la puerta de los conversos. Una vez dentro de la iglesia puedes comprobar que la iglesia es mucho más grande de lo esperado: más alta y más alargada y ancha de lo que parecía por fuera. Pese a ser un monasterio cisterciense (cuya orden eran muy austera) se nota que al final de la construcción de la iglesia esa austeridad se fue perdiendo, y comienzan a aparecer puertas y tumbas decoradas con gran detalle y colorido. El altar tiene una pequeña imagen de la virgen Santa María de Veruela y está rodeada de letras latinas en las columnas y lámparas que iluminan todo el altar. Frente al altar hay unas cuidadas tumbas de los abades, mientras que en un lateral está la tumba de un abad lo suficientemente rico como para hacerse una tumba tallada en mármol, con la aprobación del arzobispo de Zaragoza, y al otro lado la tumba con el escudo de Aragón, no recuerdo que príncipe o quién era, en el lado opuesto una magnifica puerta llena de figuras y coloridos sobre la inmaculada concepción. Tras la iglesia pasamos por varias salas, con techos impresionantes (se conserva todo magníficamente) aunque lo que más me gusto fue la sala capitular, aquí se conservan dos sepulcros con la policromía en muy buen estado, las figuras y los colores de las tumbas son poco habituales, las he visto pero no con la policromía tan bien conservada. Y por supuesto, está el claustro con el lavadero y las columnas, arcos y gárgolas, que tras caer la noche (apurando hasta las seis de la tarde hora de cierre) le daban un aspecto más encantador que con la luz del día.
   
Visita: Noviembre 2014

Mis imágenes: Pendientes

Información para viajar: Gozarte

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