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Diario 2017: Italia - Villa Fabricotti de Florencia - dia 2

Comenzamos la tarde cruzando el río Arno para atravesar la plaza de Santa María la Novella y acércanos a la parada de taxis de la estación de tren. Nos encontramos con una larga fila de turistas que parece avanzar con lentitud pero aún así llegamos puntales a nuestro destino: 4.30 en la Villa Fabricotti. El taxista en vez de dejarnos en la puerta de la villa sube por la carretera lateral y nos deja arriba del monte, junto al jardín que hay detrás de la villa. Dados nuestros ropajes (ropa de día de 1815) se agradece evitarse la subida por escaleras que llevan a la entrada principal de la casa. Tras la casa, en la zona de los jardines, hay un templete donde nos refugiamos del sol abrasador de las cuatro de la tarde, y donde algunas personas, tan puntuales como nosotras, hacen lo mismo. Seguimos el camino que rodea la villa y al lado del edificio principal nos encontramos con un edificio de estilo templo romano, con pinturas de estilo antiguo y columnas redondas, con techo triangular. Posteriormente me enteraría que este edificio es la capilla de la villa. 

 
 

Tras llegar a la puerta principal de la villa nos encontramos con un amplio pórtico con suelo blanco y unas escaleras centrales que tienen una vista de la ciudad. La villa se encuentra en una posición alta, sobre un monte en la entrada de los jardines, y hasta la puerta principal hay varias escaleras que van girando hasta subir a la entrada de la villa, por lo que a medida que pasa la tarde vamos viendo cómo van llegando los invitados del evento. La escaleras están colocadas de tal forma que desde arriba no es perceptible la subida sino que hasta que las personas no han llegado arriba del todo no consigues ver qué visitante se acerca. 

 
 

Llega Napoleón con su séquito, incluida su guardia mameluca, y todas las mujeres piden hacerse fotografías con él (en este fin de semana Napoleón fue recreado por Mark Schneider, que es bastante conocido como Napoleón para los que llevan varios años en el mundillo de la recreación. Suele hacer de Napoleón en los eventos del Jubileé en Francia, y es estadounidense, -hasta ahí llegan mis conocimientos-). Y como si del mismo Napoleón se tratara se ve rodeado de mujeres ansiosas por tener su turno en conocerlo. Una vez llega Napoleón ya podemos entrar a la villa, lo más llamativos son las dos primeras salas que hay nada más entrar. 

 

La villa es un edificio del gobierno al que nos han permitido asistir a las dos primeras salas de la planta baja con vistas a la terraza y que conservan el aspecto original de la época que nos interesa. Este lugar tiene relación con Napoleón porque el 9 de junio de 1825 en esta Villa murió Paolina Borghese Bonaparte a los 44 años. Como es del gobierno la villa no suele estar abierta al público (no así los jardines que lo rodean) por lo que es una gran oportunidad. Aunque como éramos muchos y hacía calor nos íbamos turnando para ver las habitaciones. Tras ver los techos de las salas de la villa salimos a la terraza para bajar las escaleras de entrada a la villa y seguir el parque adyacente hasta el museo Stibbert.

 

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