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Diario 2016: Noruega - Oslo - dia 6

Llegamos a Oslo de noche y muy cansadas de un viaje por carretera tan largo, pero como era la única noche que íbamos a estar en Oslo, pues al día siguiente salíamos hacia Suecia decidimos salir para ver la ciudad de noche. El hotel estaba a unos cuarenta y cinco minutos andando que no es mucho pero que de noche no nos recomendaron hacerlo, pero nos dijeron como coger el autobús al centro. El problema es que estábamos muy cansadas. Nos dijeron que siguiéramos hasta encontrar un semáforo, y después de andar un rato no veíamos el semáforo, al fin vimos uno a la derecha y un puente y debajo una parada de autobús. Nos dijeron que la parada de autobús estaba debajo de un puente así que cruzamos la carretera para ir a la parada. Como estábamos tan cansadas no vimos la parada de autobús delante nuestro, y no tuvimos en cuenta que no nos dijeron nada de cruzar la carretera, es decir, cogimos el autobús en dirección contraria al ayuntamiento. Si el conductor hubiera hablado un mínimo de inglés lo hubiéramos sabido antes de coger el billete, pero los conductores de autobús de Oslo con los que topamos eran todos inmigrantes y no sabían nada de inglés y nuestro noruego para decir ayuntamiento no era muy bueno, así que entre uno y otros, cogimos el bus erróneo. Después de un rato y ver que en vez subir más gente para ir un sábado al centro, cada vez eso estaba más vacío y menos iluminada la ciudad (aunque los noruegos en general iluminan muy poco todo) decidí acercarme al conductor de nuevo (no había más que un par de pasajeros) y al fin cayó que habíamos tomado el bus en dirección contraria. 

 

El conductor muy majo nos dijo en inglés que nos sentáramos, y cuando se encontró con el bus en la otra dirección paró, hablo por ventanilla con su compañero, nos abrió las puertas, nos hizo bajar y subir al otro autobús, sin cobrarnos ningún billete. No sé qué pensarían los pasajeros del autobús al que subimos pero cuando intenté confirmar de nuevo con el nuevo conductor si iba al ayuntamiento no lo conseguí, pero un chico muy amable nos lo confirmo en inglés y nos dio mucho información en inglés, lo acompañaban dos chicas vestidas con el traje tradicional. Nos comentó el guía que ahí el traje tradicional lo usan para ocasiones especiales: bodas, bautizos, y todo tipo de celebraciones. Así que siendo sábado o era un fin de curso o una boda o cualquier otra cosa de esa e iban al centro de fiesta. Lo más sorpréndete de Oslo fue la cantidad de gente en la calle y en las terrazas comiendo y bebiendo pasadas las diez de la noche, era como en España. Eso no fue nada habitual por el resto del país y nos contaron que los fines de semana se aprovechaba el buen tiempo y al ser sábado noches pues más. el autobús nos paró frente al ayuntamiento, un poco feo a nuestro gusto pero mucho más interesante de noche que de día, enfrente estaba el puerto con la fortaleza iluminada y varios restaurantes llenos de gente en el muelle y al otro lado de la plaza un mural con los premios nobel de la paz. Esto es porque en Oslo se entrega el premio nobel de la paz, ye l resto se dan en Estocolmo, siguiendo el testamento del inventor de la dinamita. Recorrimos la calle principal durante un tiempo por lo que pasamos del teatro nacional, el museo donde está el cuadro del grito de Munch, el parlamento y la catedral. El parlamento estaba iluminado por dentro y había una sala muy bonita. Cansadas regresamos al hotel, esta vez sin problema con el autobús (una vez dominas una dirección ya no ha problema) y al día siguiente descubrimos que fuimos las únicas del grupo que salieron (normal tras el día de carretera).

 

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