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Diario 2013 JAPON Tokyo Dia 1 y 2

Llegué a Tokio a eso de las siete de la mañana (el vuelo, para no variar, salió con retraso). El viaje era para ver a una amiga y la última vez me enfermé y no pude ver todo lo que quería. Así que tenía pendiente la bahía de Tokio, que no pude ver en su día, y comprar una cámara. Hay que recordar que la cámara de fotos se me rompió en Taman Negara, el zoom no funcionaba bien porque las fotos salían borrosas y además la pantalla también se había estropeado y solo se veía la mitad, la otra mitad eran rayas blancas, esto mismo me paso el año anterior pero la cámara todavía estaba en garantía y me la arreglaron, ahora la garantía ya no valía y el coste de arreglarla iba a ser mayor que comprar una nueva. 



Llegue a Tokio y baje hasta las vías de tren, en busca de la oficina de JR, muy fácil de localizar, para comprar el NEX and SUICA. Había estado mirando mucho en internet cómo hacer el trayecto del aeropuerto a Tokio y regreso (que dura una hora aprox.) teniendo en cuenta que no podía sacarme el JPRail porque ya lo había usado una vez. Y la opción de la suica me pareció buena idea, aparte de porque era un precio aceptable, esta tarjeta pre-pago la tenían mi amiga y mi amigo japonés, y sabia me iba a ser de mucha utilidad para moverme por Tokio sin tener que retrasarnos para que solo yo tuviera que comprar un billete cada vez que cogiera el tren. Así que cogí el NEX and SUICA y luego cogí el tren hasta y la estación de Tokio. 


Con la "suica" con pasarla por el lector entras y te va diciendo lo que te queda de saldo, como con la tarjeta del bus de Zaragoza. Y marchamos hacia Akihabara a la zona de electrónica, lo que más costó fue elegir cámara entre todas las opciones que había. Para saber las características que debía tener tenía a mis amigos que sabían japonés y lo podían leer en los cartelitos, así no había que pelear con el inglés de los dependientes. Con el pasaporte, que llevo siempre encima, te hacen descuento.

  

Salimos y cogimos el tren a Asakusa, porque otra de las cosas que tenía que hacer era comprarle a mi madre los zuecos y los calcetines para hacer juego con los kimonos, obis y demás del traje japonés que ya tenía de su viaje y del mío anterior. Solo que cuando llegamos ahí había una marea inmensa de gente porque era el Sanja Matsuri (matsuri es festival). Sanja-matsuri, el Festival del Santuario Asakusa en Tokyo, es un desfile de tres grandes santuarios portátiles y más de cien mikoshi más pequeños (santuarios portátiles). La procesión era en algunos aspectos muy parecida a la española, pero en otros aspectos había mucha desorganización (quien lo hubiera dicho de los japoneses). Lo que más me llamo la atención es como al llegar al tori del templo de asakusa levantaron el altar que llevaban en hombros y la gente empezó a aplaudir, como en alguna procesión andaluza de semana santa, igualito. 

  

  

 

Dejamos al mogollón de gente y nos acercamos a ver la segunda torre más alta del mundo que se construyo por el 2008 o algo así y que cuando fui a Japón en el 2005 todavía no existía. Tras la torre cruzamos de nuevo el puente hacia asakusa y compramos los billetes para montar en un barco que recorre la bahía de Tokio. De los tres ninguno lo habíamos hecho así que estábamos todos contentos, no solo porque yo hacía turismo además de oponerme al día con mis amigos, sino que ellos hacían cosas nuevas también. 


 
 

Había un montón de gente y no quedaba ni un asiento libre en el barco, aprovechamos a estar sentados viendo las riberas de Tokio, sus edificios y puentes hasta que, antes de llegar al puente arco iris, hicimos una primera parada donde teníamos que cambiar de barco. Al cambiar de barco no cogimos asiento sino que subimos arriba para poder ver el puente arco iris y la bahía mejor que sentados dentro pero se nubló y empezó a hacer mucho frio así que bajamos y estuvimos viéndolo todo desde abajo, resguardados del frio. Llegamos a la playa de Tokio donde bajamos del barco y mientras Yuta fumaba en una de las zonas designadas para fumadores mi amiga Silvia y yo paseábamos por la playa y hacíamos fotos de la playa y del puente arco iris, aunque el puente es mucho, pero mucho más, bonito de noche que de día. 


  

  

De aquí nos dirigimos a un centro comercial que por dentro es como una ciudad italiana, a decir verdad es como el hotel Venecia de Las Vegas solo que en pequeñito. Tomamos algo y paseamos hasta llegar al Tokio Center para ver la estatua del del robot Gundam a tamaño real, impresionante cuando comienza a moverse. Tras hacer unas cuantas fotos frikis con Gundam nos metimos en el centro comercial porque Yuta quería comprar algo y así vimos una exposición de coches donde había un coche Pikachu, con las orejas y la cola. Para hacer tiempo hasta que se hiciera de noche entramos en el Mappel town, un centro recreativo donde entretenernos con las maquinitas y los dance revolución (había fila para bailar). 

  

 

 

 

Luego, ya de noche compramos los billetes para la noria para poder ver desde lo alto con la ciudad iluminada. Como decía compramos los ticket, lo más caro que gaste en Tokio, y subimos a una cabina de la noria, son todas cerrada y va muy lento así que no se nota nada (lo digo porque Silvia tiene algo de vértigo). 

  

La vista de noche es espectacular, odaiba (la bahía), todos los rascacielos iluminados, la torre de Tokio brillando roja al fondo y el puente arco iris cambiando de colores como su propio nombre indica. Tras terminar el recorrido de la noria fuimos a ver la réplica de la estatua de la libertad que hay en la bahía y disfrutar de las vistas de la ciudad y del puente arco iris. 

  

Y de ahí entramos al centro comercial a cenar, dado que ahí tienes un montón de puestos de todo tipo de comida al mismo precio, muy barato. Después de cenar regresamos, primero fuimos a mi hotel, dado que todavía no me sabia el camino de salida de la estación correcto (y como decía me costó mucho más salir de la estación que llegar al hotel) y de noche no era cosa de ir dando vueltas, y luego mis amigos se fueron a su casa. La SUICA una vez más para todo el día en movimiento de un lugar a otro fue un gran acierto. Justo cuando iba llegando al hotel se puso a llover y al día siguientes se pasaría todo el día lloviendo.


Al día siguiente Yuta no podía quedar por la mañana así que con Silvia, que se saltó las clase y pidió día libre en el trabajo, fuimos a la estatua donde quedaron los protagonistas de Hana Yori Dango, justo bajo la lluvia como en el drama (del manga no recuerdo). 

  

  

  

También nos acercamos a Asukasa a comprar los encargos de mi madre y una yukata para un amigo del trabajo que se casa este mes de agosto. Tras comer en otro sitio muy barato quedamos con Yuta cerca de Hachiko, la estatua del famoso perro. 

 

 

  

  

Pero hasta entonces fuimos también al barrio coreano de Tokio, donde hay un tipo que lee la fortuna en las manos, y una tienda con muchos videos de los grupos musicales coreanos, y ahí cerca hay una tienda de mangas, drama y música asiática de segunda mano que es una maravilla comparando el precio y lo que se puede encontrar. 

  

Y del barrio coreano nos acercamos al barrio de host clubs para ver que ahora son feísimos los chicos de los host, en Osaka los vi mucho más guapos (hace ya varios años), no sé cómo alguien va a ir. 

  

Un poco cansadas de la lluvia fuimos viendo algunas tiendas y subimos al rascacielos del Ayuntamiento, pero con la lluvia las nubes cubrían casi todo Tokio y no teníamos una vista tan interesante como la noche anterior desde la noria de la bahía de Tokio, la vista más interesante fueron tres chicos en cosplay que estaban en el ayuntamiento también. 

  

Finalmente fuimos de izakayas, mi amiga se sorprendió que no fuera a un izakaya cuando estuve en Tokio, pero yo no sabía qué era eso. Izakaya es un típico bar o restaurante japonés. Son muy populares en Japón para tomar algo después del trabajo. En una izakaya se sirven tanto comidas como bebidas. Y en la mayoría de ellas hay disponibles tanto mesas y sillas al estilo occidental como zonas y habitaciones privadas con suelo de tatami siguiendo el tradicional estilo japonés. En muchos puedes comer y beber por dos horas a buen precio, es donde suelen ir mis amigos con los compañeros del trabajo tras salir del curro. Así que fuimos buscando uno que los convenciera (yo no sé de precios y calidad así que lo dejé en sus manos). Entramos a un edifico y subimos hasta la cuarta planta donde estaba el bar elegido, dejando nuestros zapatos en los casilleros de la entrada nos pusimos a pedir comida. 


La manera más habitual de comer y beber en una izakaya consiste en ir pidiendo distintos platos que se comparten entre los comensales, nosotros pedimos demasiado porque nos sobró comida. El precio a pagar era según la comida que pedíamos. Y durante dos horas, cada cliente puede pedir cuanta comida y bebida desee, a elegir de un menú especial, mientras los camareros no paran de llevar bebidas y comida a la mesa (incluidas todas las bebidas alcohólicas que quieras). Tras la cena nos marchamos cada uno a coger el tren de destino a su casa (ahora ya podía ir yo sola, ya sabía que salida coger en la inmensa estación de Tokio). Y en el trayecto pude ver a varios japoneses trajeados que se tambaleaban de un lado a otro, viendo que es cierto eso de ir después de trabajar a un Izakaya. Y tras dos horas de vodka por un precio tan barato es normal que se tamborean así. 

  

Este día lo pasamos por Akihabara, buscando figuritas que me habían encargado, viendo coches tuneados estilo anime (aunque nada como el coche picacho que vimos el primer día en la bahía de Tokio) y haciendo Purikuras. Cuando estuve en Japón la vez anterior no hice ninguna, mi amiga Silvia alucinaba conmigo, diciendo que como podía haber estado en Japón y no haber hecho una Purikura, que son un tipo de colección de fotografías muy popular en Japón, y que trata de pequeñas fotos retocadas coleccionables. Así que nos metimos en unas maquinas de esas , todas eran muy parecidas, metimos las monedas (300 yenes) y posamos mientras nos hacían fotos, elegimos el fondo y el formato y luego pasamos a otro lado de la máquina para dibujar escribir y hacer monerías a las fotos, aunque tiene un tiempo limitado, y mientras esperábamos a que se imprimieran las fotos las maquinas te dan un juego de parejas ocultas para que las emparejes. Luego hay una mesita con tijeras para cortar las tiras fotográficas y que cada uno se lleve la suya de recuerdo. En España ya no habría tijeras al segundo de ponerlas en la mesa. Lo cierto es que me encantaron las purikuras e hicimos tres más, en unos ellos sitios se podía hacer cosplay para las purikuras. 


 

Fuimos a comer a un sitio de pasta, donde también había paellas además de comida japonesa, y todo a un precio baratísimo. Y luego Yuta nos llevo a su café muid preferido. Un café maid o cafés de sirvientas son restaurantes temáticos donde las camareras van elegantemente vestidas con trajes de sirvientas, y donde el servicio que ofrecen los sirvientes no solo queda en el traje sino que tratan a los clientes con el título honorífico de señor/a, amo/a. Aunque en este café no permitían hacer fotos. Yuta se pidió el té inglés que implica que la sirvienta te trae el té y te lo sirve delante tal y como tú se lo pides. En el lugar había un hombre haciendo cosplay del padre de Koji del de Evangelion, que es una serie que pese a ser antigua se veía mucho por akihabara, al igual que salior moon y one piece. Por la tarde nos acercamos la estación de Tokio para poder ir a buscar las maletas al hotel sin primas y me despedí con mucha pena de mis amigos, 

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