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Diario 1999: IRLANDA - Limerick - Dia 1,2,3

Irlanda fue el primer país al que viaje fuera de España, y no fue hasta tener ya pasada la mayoría de edad, y es que en mi casa siempre ha existido el lema de que a menos que te puedas pagar tú el viaje, nosotros no te llevamos. Y por entonces no había tantas compañías de bajo coste ni estaba tan extendido el uso de "tu mismo vía internet". Me aloje en casa de una amiga irlandesa que era de Limerick. Aunque como sus tíos eran de Dublín también pase una semana alojada en su casa de Dublín, pero si comparo ambas ciudades me quedo con Limerick, aunque muchos no apoyaran mi decisión para mi Dublín es demasiado grande y demasiado llena de españoles.



 

Cuando llegamos fuimos directos a Limerick y siempre quedó en mi memoria como eran solo las seis de la tarde y no había ni un solo lugar abierto. Fuimos corriendo a un centro comercial porque tenían que comprar algo y las tiendas estaban casi todas cerradas y el lugar estaba casi vacío. me sorprendió tanto que le pregunté a mi amiga porque nunca había visto un centro comercial desolado e gente a las seis menos un minuto de la tarde. Al parecer ahí las seis era la hora de cierre. Aquí aprendí que tenemos unos horarios más adaptables en España, que si es cierto que nos hacen trabajar en otras horas, pro también nos permiten conseguir lo que necesitamos sin estrés a cualquier hora y sin depende de las tiendas de 24 horas tan típicas en otros países.

 

Hay impresiones que se quedan grabadas en la memoria y con las que recuerdas siempre un lugar. De Limerick jamás olvidare que siempre llovía, incluso cuando salía el sol era seguro que a lo largo del día acabaría lloviendo. También quedo en mi memoria el que no oí nada de español y sobre todo se quedo en mi retina los colores: gris y verde. Casi siempre asocio Irlanda con esos dos colores y se debe a que son los colores predominantes en Limerick, sus casas (muchas de piedra,) sus murallas, su castillo, sus iglesias, su puente, todo de piedra gris. Piedra gris en el castillo, en las iglesias, por dentro y por fuera. El rio Shannon olía amar, las gaviota merodeaban por entre la hierba verde que crecía en las orillas y la corriente del agua pasaba con fuerza dejando una estela también gris, reflejo del cielo. Y sus montes verdes, sus campos verdes a los largo de la carretera...

 

  

Uno de los pocos días que la lluvia nos dio una tregua aprovechamos para visitar el Castillo de Limerick o lo que es lo mismo, el castillo de King John. Este castillo del siglo XIII se encuentra en la isla del rey, junto al río Shannon, en Limerick medieval . Se pueden visitar las almenas, el salón de banquetes,y la torre con vistas sobre Limerick y la orilla del río.Y, por entonces, la zona más turística de la ciudad. Al comprar unos recuerdos de regalo recuerdo que no eran baratos. Por la noche fuimos al cine y a los bares, y esos lugares son como los que hay en España, no hay mucha diferencia.

 

Limerick me gusto bastante más que, por ejemplo, Dublín. Y cuando leí el libro "las cenizas de Ángela" recordé cada lugar, tan idéntico a como se describía en el libro. Tal vez me gusto por su río, y su historia, y sus colores, y porque tal vez las grandes ciudades a veces se pierden en la modernidad sin tener don para conjuntarla.

 


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